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Viaje a Presevo (Serbia, frontera con Macedonia)

Sandra Abad, Maria Burgos, Beatriz Sainz y Cristina Sainz
Enero 2016

INDICE

  1. Introducción – nuestro viaje
  2. La ruta de los Balcanes
  3. Llegada de refugiados a Serbia desde Macedonia: situación actual de los campamentos de Miratovac y Presevo
  4. Carpa de la ONG Remar – Fundación Mensajeros de la Paz en Presevo
  5. Historias o anécdotas y algunas reflexiones
  6. Cómo ayudar
  7. Acerca de Remar
  8. Algunos links de interés
  9. Reflexión final

 

  1. Introducción – nuestro viaje a la frontera de Serbia con Macedonia

Querida familia y amigos,

Como algunos sabéis, mi hermana Bea y yo seguimos en contacto con los voluntarios de REMAR que conocimos en Belgrado el pasado mes de septiembre. Loli, de Remar Croacia, actualmente está trabajando en la frontera de Croacia con Serbia (Adaševci, Serbia y Slavonski Brod, Croacia) y Juan Carlos de Remar Rumanía, actualmente está trabajando en los campamentos de refugiados en Presevo y Miratovac, frontera de Serbia con Macedonia, y viajando a Grecia, concretamente a Lesbos y Atenas, donde también están prestando ayuda. Gracias a ellos, hemos podido saber la situación en los distintos puntos de la ruta de los Balcanes.

Al ver que aún siguen pasando miles de personas al día, decidimos ir a ayudar como voluntarias de Remar, así que nos organizamos para ir a Presevo (Serbia, frontera con Macedonia) la semana del 11 de enero. Esta vez nos quisieron acompañar Sandra Abad y María Burgos, así que allá nos fuimos las cuatro!!

Mapa de los puntos de presencia de Remar en enero 2016:

MAPA presencia Remar - FINAL

Nos resulta imposible transmitir lo que hemos sentido esos días en Presevo, pero al menos nos gustaría intentar explicar lo que hemos visto, para quien quiera leer y escuchar algunas historias, ya que muchos de vosotros nos habéis pedido que os contemos el viaje y la experiencia.

Somos conscientes de que muchos no tenéis tiempo para leer un largo resumen, así que hemos montado dos vídeos, uno que que dura 1:14 minutos y otro que dura 8:47 minutos, donde hemos tratado de condensar todo, pero no ha sido tarea fácil.

Y para quien quiera poner su granito de arena, en el apartado 6 explicamos cómo se puede ayudar, tanto a nivel voluntariado como económico.

¡Muchas gracias a todos!

Video 1:14 mins

Pincha aquí para ver el video de 1 minuto

 

Video 8:47 mins (incluye entrevista a Juan Carlos explicando cómo podemos ayudar)

Pincha aquí para ver el video de 8 minutos

 

  1. La ruta de los Balcanes

Como ya sabéis, miles de sirios, afganos e iraquíes están entrando en Europa diariamente, buscando ser acogidos como refugiados. Más de un millón de personas (refugiados e inmigrantes) llegaron a la UE el año pasado, principalmente por mar, la mayoría con intención de pedir asilo en los países nórdicos.

Según datos de Acnur basados en las personas que han llegado por el Mediterráneo desde el 1 de enero de 2015, el 48% proviene de Siria, el 21% de Afganistán y el 9% de Irak.

Según datos de Save the Children, en el 2015 emigraron a Europa 26.000 niños sin familia.

Según datos de ACNUR, 65.439 personas han llegado a Europa en el mes de enero de 2016, a pesar de las condiciones meteorológicas, frente a las 5.550 personas que llegaron en enero de 2015.

El 60% de las personas registradas son mujeres y niños.

En este último mes de enero se han registrado 357 muertos/desaparecidos.

Desde que empezó la crisis migratoria, han muerto al menos 900 personas en esta ruta del Mediterráneo oriental, según la Organización Mundial de las Migraciones (IOM, en sus siglas inglesas).

Antes de nada nos gustaría aclarar que en nuestro relato nos vamos a referir a estas personas como ‘refugiados’ en lugar de ‘inmigrantes’. Entendemos que no se les puede considerar como ‘refugiados’ hasta que no completen el proceso legal de solicitud de asilo y también somos conscientes de que hay personas que han entrado en Europa huyendo de la pobreza y no de la guerra.  En estos momentos el control de entrada es mucho mayor que hace unos meses puesto que ya sólo pueden entrar personas con pasaporte sirio, afgano o iraquí que probablemente reciban la condición legal de ‘refugiado’.  Además, las personas que hemos conocido en Presevo no nos ha parecido que vinieran buscando un trabajo mejor sino más bien lo contrario, dejan trabajos y vidas acomodadas para buscar una vida fuera de peligro para sus hijos pero incierta en cuanto a trabajo y condiciones económicas.  

También nos gustaría aclarar que nosotras no entramos en la discusión política de si Europa debería de acoger a los refugiados sirios, afganos e iraquíes o no, o si es mejor ayudarles en el origen. Somos conscientes de que es una situación muy complicada y no nos gustaría estar en la piel de los dirigentes políticos europeos puesto que tienen una responsabilidad muy grande. Nosotras lo vemos desde un punto de vista humanitario. Creemos que no podemos mirar hacia otro lado ante la mayor emergencia humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. No podemos mirar hacia otro lado sabiendo que miles de personas, especialmente niños, están pasando hambre y frío en territorio europeo después de haber arriesgado sus vidas y dejado todo lo que tenían en un país en guerra.

La mayor parte de los refugiados siguen la llamada ruta de los Balcanes: van desde Turquía a la isla de Lesbos en Grecia (u a otras islas cercanas a la costa turca, como Kos y Samos), cruzan Macedonia para llegar a Serbia y de ahí la mayoría sigue hacia Croacia para llegar a Eslovenia, desde donde acceden a Austria.

MAPA ruta balcanes - FINAL

Por lo que nos han contado personas que hemos conocido en Presevo, el momento de cruzar desde Turquía a Lesbos o cualquier otra isla griega cercana debe de ser muy traumático y estresante. Nos han contado cómo meten a 50-70 personas en barcas o lanchas inflables de unos seis metros de longitud (pagando unos 600-700 euros por persona por el trayecto de la costa turca a una isla griega), les arrancan el motor, ponen el timón en dirección a Grecia y les arrancan la caña del timón para que no puedan manejar el barco. Así es que van 50-70 personas en un barco sin marinero y sin timón. Muchos barcos vuelcan, o les entra agua, o les lleva la corriente a otra parte y al llegar no saben dónde están ni encuentran ayuda. Algunos de los refugiados nos contaban cómo la marea les llevó a una zona donde no había nadie y no sabían hacia dónde andar. También nos contaron que hay muchas mafias que se aprovechan de los refugiados, y a algunos incluso les venden chalecos por 35 euros que luego resultan ser falsos.

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La situación en la frontera de Grecia con Macedonia está empeorando mientras escribimos estas líneas (4 de febrero). Remar ha enviado un grupo de voluntarios y está evaluando la posibilidad de montar ahí una carpa porque ahora mismo están repartiendo sopa a través de una valla.

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La ruta por Macedonia tampoco es fácil porque al parecer los taxistas intentan aprovecharse para sacar negocio. Ha ocurrido ya varias veces que han colocado unos 100 coches bloqueando las vías del tren exigiendo a la policía que bajen a las personas del tren y les suban a los taxis donde en lugar de cobrarles por taxímetro les cobran una tarifa fija mucho más alta.

 

  1. Llegada a Serbia desde Macedonia: situación actual de los campamentos de Miratovac y Presevo

 Miratovac

Los refugiados tienen que caminar aproximadamente 2 kms desde donde les deja el tren en Macedonia hasta la frontera con Serbia. Allí se encuentran con el campamento de Miratovac, donde se les hace un primer registro (control de armas, etc.). En Miratovac trabajan varias organizaciones, como Acnur y Remar. Algunos siguen rápidamente su camino hasta el campamento de Presevo, pero otros permanecen ahí unas horas o incluso hay veces que tienen que pernoctar en una de las carpas/containers (sobre todo cuando llegan de noche o madrugada y las condiciones para seguir andando son muy malas).

En Miratovac, Remar tiene una carpa con calefacción donde como mínimo dos voluntarios reparten permanentemente sopa, té caliente, galletas y fruta.

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Miratovac se encuentra en una especie de “tierra de nadie”, en una explanada. Desde ahí, los refugiados tienen que caminar otros 4 kms aproximadamente hasta llegar al punto en el que se encuentran los autobuses que les llevan hasta el campamento militar de Presevo. El trayecto en autobús, de unos 10 minutos, es gratis. Pero unos metros antes del punto donde les esperan los autobuses, se sitúan los taxis. Los taxistas no les informan de que unos metros más adelante les esperan los autobuses y tienen la desfachatez de cobrarles hasta 50 euros por llevarles al campamento militar de Presevo en lugar de cobrarles con el taxímetro. Los particulares no pueden recoger a ningún refugiado para acercarle en coche desde Miratovac hasta Presevo. Si lo hacen corren el riesgo de enfrentarse a los taxistas que esperan ansiosos la llegada de más grupos de refugiados a los que esquilmar.

Es una pena que el tren no llegue directamente desde Macedonia hasta el campamento de Presevo, que tiene parada en la misma puerta. Sería muy fácil porque es la misma vía, solo dos paradas más adelante. También es una pena que los autobuses no lleguen hasta el campamento de Miratovac (el camino es de tierra pero podrían llegar bien) y así se ahorrarían la caminata hasta los taxis y el timo de los taxistas.

Cuando hay mujeres embarazadas, bebés, gente de la tercera edad, etc. hay una organización llamada ION con furgonetas pequeñas que van y vienen de Miratovac a Presevo y les pueden llevar, pero no dan abasto y muchas veces las familias no quieren esperar y marchan andando, por la prisa que tienen de ir a registrarse lo antes posible.

 

Generalmente se van siguiendo unos a otros sin saber cuánto camino les queda por delante ni con lo que se van a encontrar en el siguiente punto. Cuando visitamos Miratovac ya estaba oscureciendo y nos encontramos a un hombre con dos mujeres, una de ellas embarazada, y un bebé. Insistían en continuar la ruta caminando porque sus familiares iban por delante pero tuvimos que pedirles que por favor esperaran a una de las furgonetas de ION, que se fiaran de nosotros porque aún les quedaba mucho camino por andar y una de las mujeres tenía muy mala cara. Conseguimos convencerles pero no queremos ni imaginar lo que hubiera sido si hubieran seguido andando!!

Lo que vimos en Miratovac nos impresionó mucho a pesar de que lo visitamos el día que mejor tiempo hizo. Hubiéramos vuelto muy afectadas si lo hubiéramos visitado el sábado 16 de enero, por ejemplo, que nevaba, o la semana siguiente que se registraron temperaturas de hasta -13 grados.

 

Presevo

Actualmente, Serbia es el primer país en la ruta de los Balcanes donde se lleva a cabo el registro y se toma la huella dactilar a los refugiados que llegan. Este registro tiene lugar en Presevo, una pequeña localidad situada a unos 5km de la frontera con Macedonia. Actualmente, los únicos que pueden acceder a este punto con la condición de “refugiado” son los sirios, afganos e iraquíes.

La llegada masiva de refugiados desde Grecia está convirtiendo a la pequeña localidad de Presevo en el punto de mayor concentración de personas desde que hace meses empezó el éxodo masivo, siendo uno de los puntos más complicados de la ruta de los refugiados por los Balcanes.

El gobierno serbio ha acondicionado desde el principio de la crisis de refugiados un campamento militar en Presevo, donde Remar tiene autorización para trabajar. Además de la presencia de policías, en este campamento militar están presentes otras organizaciones, como Acnur, Cruz Roja y Unicef. Nosotras sólo os vamos a contar qué es lo que hace Remar, ya que nosotras hemos estado como voluntarias en su carpa en Presevo, por lo que no entraremos a describir lo que hacen otras organizaciones.

En la actualidad, cada día pasan por Presevo una media de 2.000 refugiados, dato que proporciona a diario Acnur y que Remar puede confirmar por el número de vasos de plástico que utilizan cada día al repartir comida caliente.

Presevo es un sitio de paso obligado para las miles de personas que entran en Serbia diariamente desde Macedonia con rumbo a Europa. Hace unos meses (cuando el frío y la mala mar aún no hacían mella), la media de personas que pasaba cada día por Presevo era de 5.000 – 7.000 y estaba todo mucho menos organizado que ahora, por lo que uno se puede hacer una idea del caos que ha habido ahí estos últimos meses.

Como explicábamos más arriba, antes de llegar al campamento de Presevo, los refugiados han tenido que caminar aproximadamente unos 6-7 kms, cargando con sus hijos y con todos sus enseres personales. Al llegar a Presevo pasan por una primera carpa de control. Después pasan por la carpa de Remar, para posteriormente llegar (haciendo cola) a una carpa grande donde les hacen el registro en Serbia (previo examen de la documentación que portan) y les explican que pueden permanecer en territorio serbio un máximo de 72 horas. Es por tanto un campamento de tránsito, entre Macedonia y Croacia y normalmente pasan menos de 24 horas y aprovechan para descansar donde pueden.

Desde Presevo, los refugiados viajan en tren (15 euros por persona) o en autobús (35 euros por persona) hasta la frontera de Croacia, donde llegan al siguiente campamento de refugiados. Existen ayudas económicas para aquellas familias de refugiados que cumplan al menos uno de estos requisitos: que viajen con al menos un niño menor de 3 años, un mayor de 60 años o una persona discapacitada. La ayuda consiste en una tarjeta canjeable por tres billetes de tren, lo que agradecen en todos los casos, ya que muchos de ellos llegan a Presevo con poco dinero, después de todo lo que llevan gastado hasta llegar ahí.

En nuestro viaje nos explicaron que el campamento de Presevo ha mejorado mucho recientemente. Los dos edificios que había con aseos y duchas y el camino asfaltado y con techo entre la primera carpa y el container de la Cruz Roja no estaban hasta enero. Por lo tanto, en los meses anteriores, cuando lo afluencia de refugiados era mucho mayor, estaba todo mucho menos organizado. Ahora al menos tienen esas mejoras y, unos días después de la vuelta de nuestro viaje, nos contaron que habían abierto unas casetas de Acnur donde Remar había instalado unas camas, por lo que aproximadamente 140 personas pueden pasar la noche en cama. Nos alegramos mucho, porque en nuestra estancia vimos muchos casos de bebés recién nacidos, señoras enfermas, etc. y nos daba mucha pena verles apretados durmiendo en el suelo de una carpa con otras ochenta personas circulando alrededor.

Lo que más nos impresionó fue la cantidad de familias con niños que llegaban. Por lo que oíamos en las noticias, teníamos la impresión de que nos encontraríamos con muchos hombres pero nada más lejano de la realidad.

 

 

 

  1. Carpa de la ONG Remar – Fundación Mensajeros de la Paz en Presevo

Como nosotras hemos estado de voluntarias en la carpa de Remar-Mensajeros de la Paz en el campamento de Presevo, os vamos a contar la labor que se está realizando ahí.

Antes de nada, explicaros brevemente que la Fundación Mensajeros de la Paz, dirigida por el sacerdote Ángel García, colabora desde hace unos meses con la ONG Remar, prestando ayuda económica para la compra de las necesidades en cada “punto caliente” de la ruta de los Balcanes. Por este motivo, en las fotos y vídeos veréis el nombre de Mensajeros de la Paz.

Fotos del Padre Ángel con Juan Carlos y Pilar y con Loli y Jose:

El fundador de Mensajeros de la Paz visita los campos de refugiados que atiende Remar

Remar Internacional y Mensajeros de la Paz unidos en la ayuda de los refugiados

Mensajeros de la Paz y Remar colaboran para rescatar a los refugiados – Europa Press, 19 de enero 2016

En la carpa que os comentamos, los voluntarios de Remar reparten permanentemente sopa, té caliente, galletas y fruta, así como ropa que ha sido donada. En la carpa también hay unos vestuarios con cortinas para que las personas que lleguen empapadas se puedan cambiar de ropa.

Decimos permanentemente porque día y noche hay como mínimo dos voluntarios de Remar en esta carpa. Por lo tanto, durante las 24 horas del día tiene que haber alguien que atienda a los que tienen sed o hambre, al que necesita una manta, al que necesita algo de ropa, al que necesita que le aclaren determinados trámites, etc. o simplemente, alguien que dé cariño a la gente que entra en la carpa. Porque los voluntarios de Remar dedican tiempo a hablar con los que pasan por su carpa, para conocerles, conocer la situación particular de cada uno, darles conversación, cariño, cuidados, consuelo, risas, abrazostratando de hacer que se sientan queridos. Están en contacto directo con los refugiados y en palabras de Juan Carlos, los voluntarios de Remar buscan que ‘con el afecto no sólo calienten el cuerpo sino también el corazón’ . Estos voluntarios viven para darse a los demás, trabajan gratuitamente por amor a Dios y al prójimo. Son personas voluntarias que no cobran un euro por estar ahí por lo que un euro que se les confíe es un euro que llega directamente a las personas que lo necesitan, a los refugiados.

Los voluntarios también tienen que estar permanentemente controlando que la carpa esté limpia. Es una carpa de unos 200 m2 y por ahí pasan unas 2.000 personas al día, por lo que inevitablemente se ensucia rápidamente con el barro, la comida que llevan, etc. Y constantemente unos vienen y otros se van, por lo que hay que doblar mantas, mover mesas, etc. No obstante, los voluntarios siempre procuran dejar las mesas y sillas puestas hasta alrededor de las 22hrs o 23hrs, para que los que lleguen de Miratovac se puedan sentar a descansar un poco, que si no la carpa enseguida está llena de gente durmiendo en el suelo y los que van llegando no pueden pasar a hacer el registro.

En la carpa los refugiados también tienen enchufes para cargar sus móviles, que es la manera de ponerse al día con sus familiares. Es un momento donde se pueden sentar y aprovechar el wifi y los enchufes para comunicarse. La red de wifi está instalada por Télécoms Sans Frontiers.

Afortunadamente, la carpa de Remar cuenta con calefacción (en invierno las temperaturas bajan hasta 15 grados bajo cero). Los últimos días que estuvimos en Presevo bajaron mucho las temperaturas y comenzó a nevar. Nos pareció la mejor inversión porque con el frío y las caminatas y palizas que se pegan los refugiados tras kilómetros andando campo a través, cuando entraban en la carpa notaban una gran diferencia….

Esperamos que las fotos y vídeos ayuden a hacerse una idea de lo que pasa a diario en Presevo, porque es indescriptible las miradas, el ruido, el olor y la suciedad que se va acumulando en minutos en la carpa y que hay que limpiar rápido porque en seguida llegan más. El ambiente que se respira de agotamiento y resignación.

 

  1. Historias o anécdotas y algunas reflexiones

 Los días que estuvimos ayudando en la carpa de Remar no parábamos porque había mucho trabajo que hacer, pero cuando había un momento de tranquilidad entre tren y tren, podíamos jugar con niños, ayudar a madres y hablar con la gente, darles un achuchón y palabras de consuelo. Aquí os contamos algunas de nuestras vivencias (para simplificar, las contamos en plural, aunque algunas nos ocurrieron sólo a alguna de nosotras). Preferimos no mencionar los nombres de los niños que conocimos para proteger su identidad.

  • Cuando llegamos a Presevo, nos contaron que el día antes había fallecido ahí un niño con síndrome de Down, debido al estrés y agotamiento. Al parar a descansar su corazón no aguantó.
  • Conocimos a una niña de unos 8 años que viaja con sus hermanos y su madre. Las acompañan además otras dos niñas, cuyos padres han fallecido en la guerra. La madre nos pareció increíblemente fuerte, pues viajaba ella sola con 6 niños. La mayor no debía tener más de 9 ó 10 años. Nos preguntábamos cómo habría hecho la travesía en Zodiac hasta Lesbos con todos esos niños, pues es una de las partes más peligrosas de su ruta, ya que muchos se caen al mar y se ahogan. Estuvimos pintando con ellos.  Al principio pensábamos que no sabían coger un lápiz y les tuvimos que ayudar y luego resultó que sí, que lo que les pasaba es que no tenían fuerzas para cogerlo.

 Noa, Hassan, Ahmed

 

  • La niña del centro del selfie de abajo es una niña siria de 10 años. Viaja con su madre y hermana (no quisimos preguntar dónde estaba su padre, por si había ocurrido alguna desgracia). Tenía muchas ganas de hablar con alguien y nos pedía que nos sentáramos un rato con ella en un banco a charlar. Nos enteramos que en la barca cruzando de Turquía a Grecia tres personas que iban con ellas se cayeron y se ahogaron. También nos contó que no tenía amigas que estuvieran haciendo el mismo viaje que ella, porque cayó una bomba en su colegio en Aleppo…. Nos contó que los kilómetros que habían tenido que andar en Macedonia dejaron muy mal a su madre, que se desvaneció varias veces y tenía heridas en los pies. Es una niña sonriente y alegre, que nos contaba que quería seguir yendo al colegio en Alemania, que quería seguir aprendiendo. Nos daba pena pensar el tiempo que podría transcurrir hasta que esta niña pueda volver a asistir a clases. Al menos estuvo distraída un rato en la carpa de Remar haciéndose selfies divertidos con nosotras y saltando haciendo videos a cámara lenta con nuestros móviles.

 

 

  • Conocimos una mujer siria que viajaba con su hija de 10 años y su hijo de 5 años. La niña estaba llorando envuelta en una manta porque había perdido su muñeca que le habían regalado en Siria. No conseguíamos animarla y al final conseguimos que sonriera gracias a la niña de Aleppo también de 10 años de quien os hemos hablado antes. Así se olvidó un rato de su muñeca y sonrió. La madre estaba muy triste y nos contó que su hermano había muerto en Damasco. Para intentar distraerla le preguntamos cómo eran los colegios en siria, si eran mixtos, qué estudiaban.. pero en seguida nos contó que habían bombardeado el colegio de sus hijos en Damasco y que habían muerto muchos amigos de los niños. Sus hijos estaban muy asustados con el bombardeo, ‘like Halloween’ y por eso decidió dejar Siria y venir a Europa. Llevaban 16 días viajando y nos contó que el barco en el que viajaban a Grecia pinchó y les rescató la policía del agua.

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  • En la carpa conocimos a una madre que viajaba con su hija de 15 días y otros 3 ó 4 niños. La madre estuvo todo el rato en el suelo, la pobre debía estar muy débil habiendo dado a luz hacía 15 días y siguiendo el camino hasta Presevo. No vimos ningún hombre a cargo de esta familia, por lo que no sabemos si el padre murió o por algún motivo no les podía acompañar.

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  • Majeed es un afgano que viajaba con su mujer, su hermano, sus cuatro hijos y tres sobrinos. Llevaban 40 días viajando. Habían cruzado de Afganistán a Irán en unos jeeps que de la velocidad y la irregularidad del terreno en algún momento algún niño se cayó del coche. Al parecer en Irán les trataron muy mal, les pegaron e incluso tuvieron que dormir escondidos en el maletero de un coche. Cruzaron de Irán a Turquía por las montañas y nos contó que habían cruzado a Lesbos en una Zodiac en la que viajaban 70 personas, de las que 20 cayeron al mar y se ahogaron. Él había sido afortunado de haber llegado a Lesbos a salvo con todos sus hijos. Pero había perdido su mochila con todo su dinero por el camino. Nos impresionó mucho ver el contraste de las historias tan duras que había sufrido esta familia a lo largo del viaje (Majeed nos iba enseñando fotos y videos) mientras veíamos a los niños jugando a las muñecas en la carpa de Remar. Nos hicimos amigos por Facebook y hemos podido ver que ya están a salvo en Alemania donde nos contó que tenían familia. La mujer de Majeed era doctora en Afganistán y suegra también es doctora en un hospital muy grande en Afganistán.

  • Conocimos una es una mujer iraquí, matemática, cuyo trabajo era supervisar y visitar los colegios de Irak, más de 100. Estaba llorando porque hablaba por teléfono con su familia y decía que les echaba mucho de menos. Viajaba con su hija que estudia fisionomía y acaba de terminar tercero de carrera pero aún le queda un año. Nos preguntaba si podrá acabar la carrera en Alemania o si le recomendábamos que fueran a otro país. También viajaban con su hijo de 14 años que nos contaba su madre que sacaba notas muy buenas y que es muy listo. La madre estaba muy triste y nos contaba que Bagdad es un caos donde ya no se puede vivir y muy peligroso. Nos impresionó mucho que dejaran ese puesto de trabajo tan bueno y que no pudieran aguantar un año más viviendo en Bagdad para que su hija acabara la carrera. Daba mucha pena porque dejaban una vida con un trabajo bueno y estudios por una vida de completa incertidumbre. Le distraíamos un rato y se reía, luego volvía a llorar hasta que con un abrazo y palabras de consuelo sonreía otra vez. Nos preguntaba qué consejo le podíamos dar y la verdad es que no sabíamos, sólo podíamos aconsejarles que se informaran bien de qué país les ayudaría mejor a sus hijos a estudiar. ¿Pero dónde podrían informarse?
  • Sarah y sus sobrinos. Sarah es una chica iraquí de unos 20 años que viaja con su cuñada y sus sobrinos. Nos llamaron la atención los niños porque eran de edades muy parecidas a nuestros hijos. Estaban hambrientos y agotados. El pequeño, de 5 años, no tardó en desfallecer de cansancio, así que le tapamos con una manta y le pusimos una mochila bajo la cabeza. Muy pronto sus dos hermanos siguieron su camino, y nos dejaron a cargo de los tres mientras Sarah y su cuñada se marchaban a hacer los papeles. Eran las 11 de la noche y habían estado caminado durante más de 6 kms para cruzar la frontera de Macedonia y Serbia y llegar al campamento. Como todos los demás, venían cargadísimos, y llegaron agotados. Después de hacer más de una hora de cola, Sarah y su cuñada volvieron llorando porque la policía no quería arreglarles los papeles sin ver a los niños. Así que había que despertarles, y aquello era imposible. Estaban tan cansados que no podían abrir los ojos, y mucho menos aguantar de pie despiertos la cola de una hora para hacer de nuevo los papeles. Así que fuimos a buscar a un médico del campamento para pedirle que llevara a los niños directamente a la policía, sin esperar cola, porque los pobres estaban literalmente exhaustos y no podían levantarse. Los levantamos entre todos y se los llevaron como pudieron. Luego volvió Sarah a darnos las gracias por nuestra ayuda. Y vino otra vez al día siguiente, y esta vez nos contó su historia. Estaba huyendo de Irak porque su familia la había repudiado al suponer que había tenido una aventura con su profesor. Sarah les aseguró que no era cierto, pero no la creyeron. La encerraron en su habitación durante 58 días y sólo le permitían una comida al día. No la dejaron continuar sus estudios y empezaron a hacerle la vida imposible. Decidió abandonar Irak y abandonar a su familia para buscar un futuro mejor. Y escapó con su cuñada y sus sobrinos para reunirse con su hermano en Austria.

 

  • Una noche llevamos a dos madres con nueve niños a dormir a la carpa de Unicef, era la una de la mañana y tenían el bus a las 5 de la mañana pero los dijimos que estaba nevando fuera y que al menos esas pocas horas durmieran dentro. Estaban tan cansadas que no tenían fuerzas para quitar las chaquetas, guantes y gorros a los niños, y ellos tampoco tenían fuerzas. Fuimos a la carpa de Remar a por mantas y sacos de dormir y volvimos para instalarles en el suelo y quitarles la ropa de abrigo para que pudieran dormir. Incluso tuvimos que tumbar a los niños porque estaban sentados, tiesos, sin reaccionar.
  • Renses, un afgano viajaba con su mujer y sus dos hijos pequeños y, al igual que todos, llegaba nervioso y asustado. No se enteraba de nada. No sabía si coger el tren o el autobús. Le contamos que el tren eran 15 euros y el autobús 35 euros. Le informamos acerca de la posibilidad de acceder a las ayudas (”immediate cash support”) por viajar con un menor de tres años. Le acompañamos a hacer los trámites y también a la oficina en la que tenía que comprar los billetes de tren. Nos lo agradeció mucho. Nos contó que huía de Afganistán donde tenía un pequeño comercio. Confiaba en llegar pronto a Alemania y empezar otra vez de cero. Se le saltaban las lágrimas.

  • En uno de esos momentos en que había algo de espacio en el suelo y aprovechábamos para barrer, recoger basura, doblar mantas, fregar, etc., antes de que llegara más gente a la carpa, una señora mayor sentada en el suelo con su familia hizo una señal a Bea para que se acercara a ella. Pensaba que sería para preguntarle por los horarios o precios del tren y del autobús, como solía pasar. Para su sorpresa, le cogió la cara y le plantó un beso en cada mejilla, diciendo “thank you, thank you, thank you!” Casi se le saltan las lágrimas, al ver la muestra de agradecimiento de esa persona que, estando en unas condiciones tan deprimentes y con cansancio acumulado, a pesar de todo le dedicaba una sonrisa.
  • Una de esas veces en las que se formaba una larga cola dentro de la carpa de Remar mientras los recién llegados desde Miratovac tenían que esperar a que les dejaran ir pasando a la carpa de Acnur a hacer el registro, había un niño pequeño aplastado contra la valla medio desmayado. Tuvimos que sacarle y ponerle delante de la valla pero al lado de su madre porque lloraba al separarle de ella y gritaba “¡Mamá, mamá!”. El hermano, que tenía unos 10-12 años, angustiado al ver a su hermano así se puso a llorar también. Le tuvimos que traer delante de la valla, darles agua y mojarles la frente con toallitas para que se calmaran. Fue angustioso, estaban aterrorizados de que les separáramos de sus padres pero no podían estar con ellos porque se aplastaban contra la valla.

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  • En otro de esos momentos angustiosos de mucha gente haciendo cola, un padre nos dejó a su hija de unos 6-8 años mientras se iba a buscar a su mujer con la policía porque no la encontraba. Fue angustioso, la niña inconsolable, asustadísima.
  • Algunos nos decían que se habían quedado sin dinero y no cumplían los requisitos para el “cash support” que se ofrecía a los que tenían hijos menores de tres años y/o persona discapacitada y/o persona de más de 59 años. A estas personas las remitíamos a ACNUR, no sabemos qué pasaba luego. Pero no todos los refugiados eran gente humilde. Nos llamó la atención el caso de un joven abogado sirio que iba muy bien vestido y llevaba en su muñeca un reloj Bulgari. Nos contó que había terminado la carrera de Derecho hacía poco tiempo y nos pedía que le aconsejáramos acerca del país en el que debía instalarse. El problema es que al ser abogado sirio sólo podría ejercer como tal en Siria, país del que huía por culpa de la guerra. Hacerlo en Alemania supondría que tendría que aprender primero el idioma antes de convalidar su carrera. Y el mismo problema lo tendría en cualquier otro país de habla no inglesa, ya que sólo hablaba inglés. Y el Reino Unido no ha abierto sus fronteras a los refugiados. Así que, no nos parecía que tuviera muchas opciones.
  • Una mujer estaba en la carpa de Remar en la cola esperando para pasar a hacer la documentación cuando nos pidió un pañal para su bebé. Como lo llevaba envuelto parecía que era un bebé grande pero al darle el pañal nos dijo que necesitaba uno más pequeño. Cogimos al bebé para ayudarle a cambiarle y nos dimos cuenta que era un recién nacido de 1 mes y que la ropa estaba empapada. Le cambiamos el pañal y le abrigamos con ropa seca pero veíamos que lloraba porque tenía mucha hambre. Su madre nos dijo que no tenía leche para amamantarle pero nos dimos cuenta que tenía el pecho muy hinchado y como una piedra lo que significaba que sí tenía leche pero necesitaba calor y masajearlo para que saliera la leche. Le llevamos a la carpa de Unicef donde le enseñaron y al rato ya salía leche y el bebé estaba feliz comiendo. Mientras tanto cambiamos de ropa a su otro hijo que también estaba empapado y acompañamos al padre a Cruz Roja a por unos zapatos y de ahí al médico porque nos dimos cuenta que tenía una uña del pie infectada pegada con sangre al calcetín. No tenían dinero para el autobús a Croacia pero unos amigos les iban a pagar el billete para ir todos juntos.

  • Un niño se nos acercó a la zona del ropero pidiendo un pantalón. Nos dimos cuenta que llevaba un pantalón que le estaba enorme. No teníamos un pantalón de su talla pero conseguimos encontrar uno que le quedaba menos grande y como tampoco teníamos cinturones, se lo apretamos con la cinta de una mochila y con eso el niño se fue tan contento.

 

  • Había una señora siria que viajaba con sus dos hijas y rompió a llorar. Decía que “Aleppo finish”, ya no queda nada. Echaba de menos su país y ansiaba llegar a Alemania donde les esperaba su marido y donde esperaba encontrar una vida mejor. Nos daba las gracias sin parar y decía que al llegar a la carpa de Remar se olvidaba del sufrimiento de Siria. Lloraba, reía, le abrazábamos… Sus hijas eran una monada y nos ayudaban a sacudir y doblar mantas y a barrer y recoger basura, como gesto de agradecimiento por nuestra ayuda.
  • También tropezamos con unos chicos afganos que habían estado andando durante más de 200kms cruzando la frontera con Irán de noche, por las montañas. No tenían dinero para continuar su viaje y no cumplían los requisitos para recibir ayudas. Así que les mandamos a una ONG llamada Free Borders y les dijeron que les ayudarían. Ya no supimos más de ellos.
  • Un señor sirio bastante mayor no paraba de toser y cojeaba así es que le llevamos al médico. Su hijo vino a darnos las gracias y nos explicó que su padre había sufrido durante 6 meses en una ciudad sitiada por el régimen de Assad (no sabemos si se refería al sitio de Homs o de Madaya, cerca de Damasco) y que desde entonces estaba así de salud.
  • Además de muchos bebés, vimos mucha gente mayor, varios en silla de ruedas, y niños con síndrome down.
  • Cada vez que llegaba un tren a la frontera con Serbia, luego llegaba una avalancha de gente a la carpa, para posteriormente hacer el registro en la carpa de ACNUR (documentos). Llegaban hambrientos y exhaustos, después de la caminata que habían tenido que hacer hasta llegar al bus que les traía al campamento militar de Presevo. Hubo un día que teníamos unas cajas de plátanos. Como en todo, no había suficiente para toda la gente que pasaba por la carpa, por lo que nos dijeron que sólo podíamos dar medio plátano a cada uno. La cara de la gente, sobre todo los adultos, cuando veían que sólo podíamos darles medo plátano, era un poema…. después de la paliza que se habían pegado. Cogían lo que podían de las cosas que podíamos ofrecer para llenar su estómago: pan, latas de sardinas, galletas, té o sopa.
  • Después de la caminata desde la frontera entre Macedonia y Serbia, a los refugiados les esperaba una cola de a veces hasta cinco horas para entrar en el campamento, luego otra cola en el interior de la carpa de Remar y Mensajeros de la Paz para un primer registro, seguida de otra cola para hacer la documentación. Todo esto lo hacían tanto de día como de noche, cargando con niños en brazos, mochilas, etc. y lo más abrigados que podían, ya que gran parte del tiempo lo pasaban al aire libre a bajas temperaturas. Por lo tanto cuando estaban en el interior de la carpa estaban demasiado abrigados, pero no tenían manos ni espacio para desabrigar a los bebés ni a ellos mismos, con lo cual algunos se morían del calor (sobre todo los que llevaban a niños en brazos) y muchos lloraban o de desplomaban. Entre esta gente también había varias mujeres embarazadas, y en las colas no había privilegios.
  • En muchas ocasiones los refugiados nos preguntaban dónde estaban, no estaban seguros de si ya estaban en Serbia ni de si eso era Presevo. Había mucha desinformación, se les veía muy perdidos. Nos pareció que a pesar de haber mucha burocracia, había muy poca información para los refugiados. Los voluntarios de Remar van preguntando si ya han hecho el trámite de la documentación serbia pero hay tanta gente que es imposible informarles a todos.
  • En muchos casos no es fácil comunicarse con los refugiados porque muchos no hablan inglés. Esperábamos encontrarnos más traductores de árabe y farsi y hemos echado en falta la figura del mediador cultural, sobretodo para las mujeres embarazadas o recién dadas a luz.
  • Nos sorprendió mucho ver lo bien que se portaban los niños, a pesar del cansancio acumulado, de las tensiones y de las circunstancias en las que estaban. Pensábamos en si nuestros hijos se comportarían igual de bien en estas condiciones tan extremas. Esperamos que la mayoría de los niños no guarden mucho en su memoria esta etapa de sus vidas, al menos que no recuerden los momentos malos.
  • Al dar la sopa o el té, había algunos que decían ‘por favor’ y ‘gracias’ y sonreían un poco, pero veías que otros estaban muy serios, tenían miradas tristes y se les veía abatidos. A saber por lo que han tenido que pasar en Siria, Irak o Afganistán o si han perdido a un ser querido por el camino… También había señoras que de repente se ponían a llorar… Cada uno tenía unas historias para no dormir.
  • Recientemente han construido unos anexos con duchas y aseos. Los que llevaban estaban contentos de poder asearse, hubo uno que me dijo que no había podido ducharse desde hacía seis días. Tiene que ser muy duro viajar sin poder asearte ni cambiarte de ropa. Muchos nos pedían ropa interior, calcetines, etc. pero no había de su talla o ya se habían agotado. Igual que los zapatos: algunos los tenían tan mal que cogían los que habían dejado refugiados que ya habían pasado por ahí, aunque fueran de una talla inferior o superior a la suya y estuvieran llenos de barro.

 

  1. Cómo ayudar

Ante la pregunta de cómo podemos ayudar desde aquí (Madrid y Londres), nos dijeron que sería estupendo que vayan más voluntarios y que, quien no pueda o prefiera hacer un donativo, por muy pequeño que sea, siempre tienen necesidad, ya que tienen muy poco presupuesto para todo lo que están abarcando ante esta emergencia de crisis humanitaria y van tirando de lo que van consiguiendo en cada momento.

Voluntarios

Para poder organizar unos horarios razonables y tener suficiente cobertura en las carpas de Remar en Presevo y Miratovac, procuran que haya aproximadamente 20-22 voluntarios. Cuando fuimos nosotras, estaban varias personas de Remar Rumanía, y coincidimos con voluntarios alemanes, ingleses y suizos e incluso un grupo de bomberos de Madrid que volvía cuando nosotras llegamos.

Quien quiera ir unos días a ayudar como voluntario de Remar, puede ponerse en contacto con Juan Carlos para cuadrar unas fechas que sean convenientes, para evitar que haya semanas donde casi no tengan personal y otras donde haya un gran número de voluntarios. Los voluntarios que por motivos profesionales o personales sólo pueden ir en determinadas fechas, pueden ir esos días, pero cuando hay voluntarios que tienen flexibilidad, los de Remar prefieren que coordinen previamente las fechas para organizar los calendarios y los turnos de voluntarios.

http://remar.org/noticias-4/1227-necesitamos-voluntarios.html

Estos son los datos de contacto de Juan Carlos Gálvez:

Nosotras volamos a Skopje, capital de Macedonia, porque está a unos 30 minutos en coche de Presevo y nos podían ir a recoger. Si alguien vuela a Belgrado, está a unos 380km (4-5 horas en coche ó 6-7 horas en tren) y habría que coordinar el transporte de Belgrado a Presevo.

En cuanto al alojamiento y la comida de los voluntarios, lo coordina todo Remar y pueden dar más detalles a quien esté interesado en ir a ayudarles a Presevo.

Según cómo evolucione el movimiento de los refugiados afectado por decisiones políticas, es posible que Remar necesite ayuda de voluntarios en otros puntos. Mientras escribimos estas líneas (5 de febrero) se está complicando la situación en la frontera de Grecia con Macedonia y posiblemente necesiten en ese punto la ayuda de voluntarios.

 

Ayuda económica

Si queréis ayudar a Remar a seguir con su labor maravillosa ayudando a personas que lo necesitan podéis hacerlo de dos maneras:

OPCIÓN 1

Hacer una transferencia directamente a Juan Carlos (al ser ONG no deberían de cobrar comisión bancaria). La cuenta de Remar es:

ASOCIATIA CENTRUL REMAR

IBAN: RO33 BTRLEURCRT 0303380601

SWIFT CODE: BTRLRO22

CIF: 34766879

OPCIÓN 2

Si preferís hacerlo con tarjeta de débito o crédito, podéis hacerlo a través de paypal www.paypal.me/CSainz para donaciones en euros eligiendo la opción de que la comisión la pague el receptor (si ya tenéis cuenta de paypal con saldo no cobran comisión) y www.paypal.me/CristinaSainz para donaciones en libras (en este caso no hay comisión). En cuanto recibamos el donativo se lo transferiremos a Juan Carlos enviándoos por email copia de la transferencia.

En ambos casos Remar puede enviaros copias de las facturas. Por supuesto también os puede enviar Remar un justificante de vuestro donativo para efectos fiscales pero en ese caso tendrías que hacer el donativo a través de Remar España (http://www.remar.org/sos-siria.html) para que os hagan el certificado de desgravación.

En Remar están encantados de recibir ayuda económica porque sin ella no pueden ayudar, y si es dinero que se les pide que se destine en algo en concreto, lo destinarán como se les pida y mandarán las facturas. Pero sí nos gustaría añadir que lo mejor para ellos es donarles pidiendo que vaya destinado a los refugiados pero sin especificar que vaya a comida o a algo en concreto porque así ellos pueden decidir en el momento qué es lo que más urge. A veces la prioridad es comida pero otras la prioridad es montar una carpa con calefacción o comprar miles de calcetines.

Hemos podido comprobar tanto en Belgrado como en Presevo, que Remar vive de manera muy austera y que gestionan el dinero recibido de manera muy eficientedestinando el 100% del dinero recibido en las necesidades más básicas del momento. Si queréis ayudar, a través de Remar es la manera más directa de que vuestro dinero llegue a quien lo necesita. Los voluntarios no cobran un euro por estar ahí por lo que no existen gastos de administración ni de gestión. Lo hemos podido comprobar y si os animáis podéis ir vosotros mismos a comprobarlo!

Para nosotras ha sido un orgullo y privilegio haber podido pasar unos días como voluntarias de Remar. Son gente realmente maravillosa, ejemplares, una inspiración para nosotras y de quienes hemos aprendido mucho. ¡Ojalá hubiera más personas como ellos! El mundo sería muy distinto. Nos fuimos con mucha pena, deseando volver. Es una experiencia que os recomendamos de todo corazón.

  1. Acerca de Remar

Para aquéllos que nunca han oído hablar de Remar, resumimos brevemente quiénes son:

La ONG REMAR (cuyas siglas significan “Rehabilitación de Marginados”) es una O.N.G.D. nacida en 1982 en Vitoria (Álava) como fruto del deseo de ayudar a todo tipo de marginados. Es una O.N.G. de desarrollo benéfica para la ayuda, promoción y desarrollo de personas marginadas dedicada desde hace 33 años a la lucha contra la injusticia, la adicción a las drogas, el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo, el analfabetismo, el maltrato infantil, la falta de instrucción y las causas que lo provocan, el abandono, la violencia y la delincuencia. Remar está presente en la mayoría de las ciudades españolas y en más de 70 países gracias a la ayuda de Dios y al apoyo de miles de colaboradores voluntarios que dedican sus vidas al servicio de otros.

Remar es una ONG sin ánimo de lucro, que cuenta con un número de personas dedicadas íntegramente a la ayuda humanitaria. Son voluntarios que, en su mayoría, han sido primeramente ayudados a salir de situaciones precarias y que deciden amparar a otros que se encuentran en situación de emergencia. Los voluntarios no reciben remuneración económica alguna. Todo lo recaudado en España, una vez cubiertos gastos, se envía, bien a través de contenedores de ayuda humanitaria, o bien a través de transferencias bancarias, a los países donde en la actualidad Remar tiene obra social.

Remar está sometida a una auditoría anual en la cual quedan reflejados los gastos y los ingresos que la misma ha producido, así como todo el dinero que se envía al extranjero.

Remar acude a todas las situaciones de catástrofe para ayudar a través del trabajo misionero. La misión de Remar es ayudar con amor, teniendo siempre como eje principal la dignidad de la persona.

Más información: http://www.remar.org/

OPERACIÓN S.O.S. REFUGIADOS DE REMAR – Millones de personas en busca de refugio

El conflicto en Siria comenzó en la primavera del 2011 y desde entonces se ha convertido en la mayor emergencia humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. Antes de la guerra Siria tenía una población de unos 22 millones de personas. Hoy más del 50% de su población está en situación de desplazamiento. Millones de personas han tenido que huir abandonando todo lo que tenían para intentar buscar seguridad en otros países.

Los países limítrofes con Siria, como Turquía, Líbano y Jordania, están al límite de su capacidad. Miles de familias están intentando sobrevivir como pueden en condiciones muy difíciles y muchos refugiados están poniendo en peligro su vida tratando de llegar a Europa.

Familias completas llegan cada día a Europa buscando un lugar donde sobrevivir, amontonándose en los campos de refugiados de las fronteras sin más ayuda que la solidaridad de la sociedad que les llega a través de las ONGs que actúan sobre el terreno. Estas ONGs están sobrepasadas por la situación que cada día se complica más con la llegada de las bajas temperaturas, sin que se haya visto reducido el número de personas que llegan necesitando atención.

Ayuda humanitaria de Remar en el terreno – Hungría, Serbia, Croacia y Grecia

Debido a las noticias impactantes en los medios de comunicación acerca de la situación de emergencia en la estación de tren en Budapest, donde se decía que había numerosas familias atascadas, el pasado mes de septiembre la ONGD Remar Internacional decidió enviar un grupo de voluntarios de su sede en Rumanía para ver in situ cuál era la realidad y magnitud del problema.

El asombro para este grupo de voluntarios fue encontrarse en la estación de tren de Kelety (Budapest) a miles de personas retenidas intentando continuar su viaje. Estas personas no viajaban a Europa con intención de prosperar en su vida sino obligados a huir de su país para evitar una muerte segura por la guerra, arriesgando su vida en un viaje incierto y llevando consigo únicamente lo que una persona es capaz de llevar encima. Familias enteras, cientos de niños, estudiantes, personas con carreras, oficios y estudios en muchos casos, que contaban y aun hoy cuentan a los voluntarios de Remar, la imposibilidad de seguir viviendo en su país.

A raíz de esta situación Remar no fue capaz de mirar hacia otro lado y rápidamente se montó un comedor con capacidad para cien personas dentro de dicha estación, siendo Remar la única ONG a la que se le concedieron permisos para poder repartir comida caliente preparándola in situ. Se repartieron por encima de 1.000 porciones diarias de comida durante el tiempo que siguió la situación de emergencia en la estación.

Al tomar la decisión el gobierno Húngaro de cerrar sus fronteras, el grupo de voluntarios anteriormente citado se trasladó a la frontera de Serbia con Hungría, a una ciudad llamada Horgos, donde se siguió haciendo la misma labor.

Ahí los voluntarios se encontraron con una situación de desastre humanitario en la que miles de personas llaman a sus puertas pidiendo socorro. Poniéndose en su lugar, pensando que podría pasarnos a cualquiera de nosotros, Remar tomó la decisión, casi a la fuerza, de hacer un esfuerzo más allá de sus posibilidades y abrir comedores en todos los puntos fronterizos posibles de la ruta que siguen la mayor parte de los refugiados.

A fecha de hoy, más de 40 voluntarios trabajan para Remar en tres países donde el problema con los refugiados de Siria está afectando más gravemente: Grecia, Serbia y Croacia, dando respuesta inmediata a las necesidades de los refugiados que cada día claman por una ayuda que en ocasiones es escasa y, en otras, no llega.

Remar ha montado carpas donde pueden repartir comida caliente y ropa de abrigo así como ofrecer un lugar de descanso para los refugiados en tránsito. La caída de las temperaturas se va agudizando y las enfermedades propias del invierno empiezan a hacer mella en la delicada salud de estas familias que se han ido debilitando tras kilómetros de éxodo.

El acondicionamiento de estas carpas con sistemas de calefacción móviles es de vital importancia para poder superar el duro invierno mientras se solucionan los problemas de acogida que los distintos gobiernos europeos encuentran por falta de infraestructuras y/o presupuestos.

La movilización y concienciación de la sociedad ante esta emergencia internacional se hace cada minuto más necesaria. El frío, el hambre y las necesidades de estas personas que buscan sobrevivir en paz y libertad no puede pasar desapercibida. Decenas de miles de niños se han visto envueltos en una situación terrible en la que sus padres han tenido que abandonar sus vidas para poder dar un futuro a sus familias, y muchos niños y ancianos están sufriendo hipotermia.

La acción directa de Remar en el terreno sólo es posible con el compromiso y el apoyo de las empresas y particulares que desean ser parte activa de la solución de este terrible drama humano que toca directamente nuestros corazones y nuestros valores como seres humanos solidarios y comprometidos.

 

8. Links de interés

  • Página web de Acnur con datos actualizados
  • Facebook:  Páginas de Remar Rumanía, Remar Croatia, Bienvenidos Refugiados España, Refugee Aid Serbia (Belgrado), Luke Judge (voluntario que conocimos en Belgrado), RefuComm

 

  1. Reflexión final

 Hemos vuelto muy impactadas y afectadas de nuestro viaje a Presevo. No esperábamos encontrarnos con tantas familias con niños y hemos notado la falta de voluntad política para hacer frente a la  mayor crisis humanitaria en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Nosotras no entramos en el debate de si deberíamos abrir las fronteras a los refugiados que están llegando, o si deberíamos intentar ayudarles en sus países de origen, o si deberíamos de enviar dinero a Turquía y Grecia para que los acojan y controlen el movimiento hacia el resto de Europa.

Lo que sí sabemos es que estas familias con niños están llegando a Europa, ya están aquí, y nos ha decepcionado mucho comprobar que somos incapaces de gestionar lo que está ocurriendo, somos incapaces de garantizarles las necesidades más básicas como comida caliente y cobijo. Por eso Dios ha enviado a Remar y sus voluntarios a repartir no sólo sopa caliente y té y a darles cobijo en su carpa, sino para repartir amor. En la carpa de Remar hemos sentido la mano de Dios ayudando al prójimo de manera desinteresada, con cariño y dignidad.

Hemos vuelto afectadas por lo que hemos visto pero muy contentas de haber podido formar parte del equipo REMAR!

 

 

 

 

Update situación refugiados ruta Balcanes – Ayuda urgente necesidad muy concreta

Querida familia y amigos,

Como sabéis, desde nuestro viaje a Serbia hace un mes estamos en contacto con Juan Carlos y Loli, voluntarios de Remar que están trabajando en los principales puntos de paso de los refugiados desde Grecia hasta Eslovenia.

Queríamos daros un breve update de la situación y comentaros una necesidad muy concreta y urgente, por si alguno quiere participar.

Antes de nada nos gustaría aclarar que nosotras no entramos en la discusión política de si Europa debería de acoger a los refugiados sirios o no o de si los países árabes ayudan o no. Somos conscientes de que es una situación muy complicada y no nos gustaría estar en la piel de los dirigentes políticos europeos puesto que tienen una responsabilidad muy grande. Nosotras lo vemos desde un punto de vista humanitario. Creemos que no podemos mirar hacia otro lado ante la mayor emergencia humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. No podemos mirar hacia otro lado sabiendo que miles de personas, especialmente niños, están pasando hambre y frío en territorio europeo después de haber arriesgado sus vidas y dejado todo lo que tenían en un país en guerra.  

Juan Carlos está en uno de los puntos más complicados de la ruta, Presevo, que está en Serbia a unos 5km de la frontera con Macedonia. Por ahí están pasando a diario una media de 5.000 a 6.000 refugiados (dato que les proporciona Acnur todos los días y que ellos pueden confirmar por el número de vasos que utilizan cada día). En la carpa de Remar les dan sopa, té y fruta así como ropa, principalmente calcetines y gorros puesto que muchos refugiados llegan empapados y con mucho frío. Nos cuenta Juan Carlos que están viendo llegar muchísimas familias.

Gracias al buen trabajo que está realizando Remar, el gobierno local les ha cedido unos pabellones con la posibilidad de montar un ‘dormitorio’ con 800 camas para que puedan pasar la noche los cientos de refugiados que se quedan atascados en Presevo cada noche. Presevo es una zona de paso donde el gobierno serbio toma el registro a los refugiados que entran desde Macedonia y de ahí la mayoría siguen a la frontera con Croacia. Muchos cientos no consiguen hacer el registro y coger el autobús hacia Croacia en el mismo día, teniendo que pasar la noche en Presevo. Con la llegada de las lluvias y el frío cada vez se hace más duro pasar la noche a la intemperie, especialmente para familias con niños.

Nos gustaría poder contar con vuestro apoyo para poder ayudar a Remar. Se han comprometido a comprar 500 camas (han conseguido un precio de 50 euros por cama incluyendo colchón) y las van a pagar con fondos que tenían previstos para alimentación, por lo que ahora se quedan desprovistos de dinero para comprar más té, sopa, fruta… Nos gustaría ayudarles para que puedan seguir comprando comida, ya que reparten sopa a unas 5.000-6.000 personas a diario.

Por muy pequeño que sea un donativo, unido a otros donativos sumará mucho. La suma de muchos pocos hace mucho. Además, nos comprometemos a doblar cada donativo que reciba Juan Carlos. Es decir, si donáis €10, nosotras automáticamente donaremos otros €10 de tal manera que vuestro donativo valdrá el doble, €20.

Como os comentamos a la vuelta de nuestra visita a Serbia, Remar está en contacto directo con los refugiados y además son personas maravillosas, de absoluta confianza, que viven para darse a los demás y que ven a Jesús en cada refugiado (Mt 35 Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis’). Por poneros un ejemplo, tanto Loli como Juan Carlos tienen siete u ocho hijos y llevan casi dos meses lejos de sus casas atendiendo a refugiados y volviendo solo unos días para recoger a nuevos voluntarios que van a tomar el relevo a los anteriores. Podéis obtener más información en sus páginas de Facebook Remar Rumanía y Remar Croacia.

Si queréis participar ayudando a Remar podéis:

OPCIÓN 1

Hacer una transferencia directamente a Juan Carlos poniendo en asunto ‘Alimentos hermanas Sainz’ (así Juan Carlos nos puede avisar cuando recibe un donativo vuestro de manera anónima y nosotras automáticamente lo duplicamos). Por favor mandadnos un mail si queréis recibir copia de las facturas de alimentación. La cuenta de Remar es:

ASOCIATIA CENTRUL REMAR

IBAN: (RO33 BTRLEURCRT 0303380601)

SWIFT CODE: (BTRLRO22)

CIF: 34766879

OPCIÓN 2

Si preferís hacerlo con tarjeta de débito o crédito, podéis hacerlo a través de paypal www.paypal.me/CSainz para donaciones en euros eligiendo la opción de que la comisión la pague el receptor (si ya tenéis cuenta de paypal con saldo no cobran comisón) y www.paypal.me/CristinaSainz para donaciones en libras (en este caso no hay comisión). En cuanto recibamos el donativo se lo transferiremos a Juan Carlos enviándoos copia de la transferencia donde podréis ver que hemos duplicado lo que habéis donado. Os enviaremos también copia de las facturas.

Por supuesto también os puede enviar Remar un justificante de vuestro donativo para efectos fiscales.

No olvidéis que el importe íntegro de los donativos se destinará para la compra de alimentos y duplicaremos el importe de cada donativo recibido.

Muchísimas gracias a todos por vuestra colaboración.

Esperamos poder viajar a Presevo a finales de noviembre o principios de diciembre para echar una mano a los voluntarios que están ahí. Si os animáis alguno estaría fenomenal, cuantos más seamos mejor porque no dan abasto y están deseando recibir ayuda de voluntarios.

Un fuerte abrazo,

Beatriz y Cristina

Dando te 

Nuestro viaje a Serbia

Indice

  • Introducción.
  • Situación a 1/10/2015 en Presevo (frontera Macedonia-Serbia), Belgrado y Sid/Bapska (frontera Serbia-Croacia).
  • Conclusiones
  • Anécdotas y algunas reflexiones.
  • Cómo ayudar. (en rojo al final del documento)
  • Algunos datos sobre la crisis de refugiados de Siria.

Introducción

Tras ver en las noticias cómo llegan miles y miles de refugiados a las puertas de Europa y que les recibimos con fronteras cerradas, gas, confusión, después de que hayan arriesgado sus vidas cruzando por mar y que nuestros políticos son incapaces de llegar a un acuerdo consensuado, decidimos ir nosotras mismas a conocer la situación de primera mano para ver cómo podemos ayudar de manera eficiente desde Madrid y Londres.

Hemos pasado cuatro días en Belgrado y en la frontera de Serbia con Croacia, donde hemos podido comprobar que, a día de hoy, sí se permite el paso de los refugiados desde Grecia – Macedonia – Serbia hacia Croacia y Hungría para luego llegar a Austria y Alemania. Hay un flujo constante de personas y los gobiernos de Serbia y Croacia controlan la entrada y salida en cada país.

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El mapa no muestra la ruta que actualmente están utilizando Croacia-Hungría-Austria (en lugar de Croacia-Eslovenia-Austria)

Lo que también hemos podido comprobar es que ni los gobiernos ni las grandes organizaciones se preocupan por cubrir las necesidades básicas de los refugiados. Les trasladan de un punto a otro pero sin preocuparse si tienen la ropa adecuada para estar durante horas bajo la lluvia esperando a que les tomen el registro o si han comido algo en algún momento del viaje. Es la población civil quien se está ocupando.

Por ejemplo, hay una sola entrada desde Macedonia hacia Serbia, abierta sólo para refugiados y controlada por la policía, donde les toman el registro. Ahí está la carpa de Remar (una organización estupenda de la que hablamos en detalle más adelante) dándoles comida caliente mientras esperan durante horas a la intemperie para que les tomen el registro. A muchos les llevan directamente al paso fronterizo de Serbia a Croacia donde también hay una sola entrada para los refugiados controlada por la policía, donde les toman el registro. Aquí también hay una carpa de Remar dándoles comida caliente mientras esperan también a la intemperie después de un largo viaje en autobús y de una larga caminata.

En general, la mayor parte de los refugiados pasa sólo unos días en Serbia, aunque algunos se quedan más tiempo en Belgrado esperando a algún familiar o amigo o esperando a recibir dinero para poder continuar el viaje. Su destino final, por lo que hemos podido comprobar, es siempre Alemania o Escandinavia.

Muchos llegan a Europa por mar, habiendo perdido familiares y amigos por el camino, atraviesan Grecia y Macedonia y desde ahí cruzan la frontera para entrar a Serbia. Otros, principalmente los afganos, llegan a Serbia por Bulgaria después de haber cruzado las montañas turcas a pie.

Algunos llevan dos meses viajando, otros una semana. Muchos han sufrido por el camino timos, engaños y tratos denigrantes. La gran mayoría llegan a Serbia con ropa de verano, zapatos nada apropiados para caminar y para el frío (muchas sandalias y chanclas), sin sacos de dormir ni tiendas de campaña y habiendo comido muy poco durante el camino.

La mayor parte de los refugiados vienen de Siria (muchas familias de clase media con niños) aunque muchos de los refugiados con los que hablamos vienen de Afganistán. Según datos de Save the Children, alrededor del 15% de los refugiados que llegan a Serbia son de Afganistán, el 5% de Irak, el 2% de Pakistán y el 2% de Somalia.

Hemos conocido a muchísimos niños afganos menores de 18 años que viajan solos (en muchos casos porque no había dinero para pagar el viaje para el resto de la familia). Se suelen juntar en grupos para viajar juntos, generalmente sin la protección de un adulto. Hemos conocido a algunos niños de 11 años y a muchos de 13 a 16 años.

Nos ha alegrado mucho conocer a muchísimas personas ejemplares que no pertenecen a ninguna organización y que han sabido reaccionar rápido ante el caos que ha habido, sobretodo el último mes. Han dejado de lado su rutina para dedicar su tiempo a cubrir las necesidades básicas de los refugiados que van llegando. Hemos conocido voluntarios no sólo locales de Serbia sino también croatas, alemanes, austriacos, checos, ingleses, americanos, suecos, franceses, rumanos, portugueses y, con mucha alegría y orgullo, españoles.

Los voluntarios se ocupan de cubrir las necesidades más básicas de los refugiados, repartiendo comida caliente, ropa de abrigo, zapatos aptos para andar, productos pequeños de higiene, chubasqueros, sacos de dormir, tiendas de campaña, mochilas, pañales, portabebés, bolsas de comida para el siguiente trayecto del viaje… Cada día cambian las necesidades y los voluntarios actúan de manera muy eficiente para intentar conseguir lo que necesita cada persona que llega.

Todas las personas involucradas en atender a los refugiados coinciden en que es muy difícil planificar porque la situación cambia a diario dependiendo de las decisiones políticas en relación a las fronteras, de decisiones internas de cada país respecto a si toman registro a los refugiados al entrar al país, si el gobierno decide organizar transporte para su tránsito por el país, si organizan un campamento donde les toman registro, etc.

Hay muy poca información oficial. Los voluntarios están en contacto a través de Facebook, compartiendo información de cada punto de paso para poder informar a los refugiados y para intentar organizar ayuda en el punto más necesitado en cada momento.

Según datos de Save the Children, este año han llegado a Serbia más de 135.000 refugiados de camino a otros países de Europa, de los cuales más de 25.000 son niños, incluyendo al menos 5.753 menores que viajan solos estando en situación de riesgo ante posibles abusos, explotación infantil y tráfico de menores. Esto equivale aproximadamente a uno de cada 4 niños que ha llegado a Serbia este año.

Situación a 1 octubre de 2015

Presevo (frontera Macedonia-Serbia)

Parece que la gran mayoría de refugiados están llegando a Serbia por la frontera con Macedonia, por Presevo. Algunos llegan a pie y otros en buses o taxis. Nos han contado que muchas veces les engañan, como el caso donde el conductor de un autobús de 50 personas cobró €60 por pasajero por un trayecto de 4km.

Al llegar a Presevo se forma una cola de unos 6 metros de ancho y 2 km de largo. Van pasando de tres en tres para registrarse y les cachean para asegurarse de que no llevan armas ni nada de contrabando.

Nada más entrar, se encuentran con una carpa de una asociación española que se llama Remar. Ahí les ofrecen te, sopa y fruta. En la carpa de Remar están constantemente dando comida y calculan que en un día dan comida a más de 3.000 personas (frente a la versión oficial de que por ahí pasan unos 1.500 refugiados al día) y no dan abasto, hay gente que se queda sin comer.

Muchos llegan empapados porque en los últimos días ha estado lloviendo. Ante la impotencia, los voluntarios de Remar han llegado a poner sus propios calcetines talla 43 a un bebé para quitarle el frío de los pies. Presevo es un pueblo muy pequeño y Remar hace grandes esfuerzos por conseguir comida para tanta gente, pero no pueden ocuparse de darles ropa. Se gastan aproximadamente entre 250 y 400 euros al día en dar de comer a la gente, dependiendo de la donaciones en especie que hayan recibido. También intentan darles una bolsa con algo de comida para el siguiente viaje hasta Belgrado o hasta la frontera con Croacia.

Los locales de Presevo se quejan de que Remar dé comida gratuita porque dicen que les quitan negocio. De hecho algunos sacan alargadores de sus casas y cobran 1€ a los refugiados por cargar un móvil.

Para más información sobre Presevo y videos buscar Remar Rumania en Facebook 

Desde Presevo los refugiados van en autobuses pagando entre 5 y 10 euros hacia a Belgrado o Sid/Bapska (frontera Serbia y Croacia) (aunque algunos nos dijeron que estaban cobrando €25 por persona). Los que van a Belgrado se quedan ahí desde unas horas hasta varios días o incluso semanas (conocimos a un afgano que estuvo en la frontera con Hungría donde le gasearon y pegaron, por lo que prefirió volver a Belgrado por miedo a que le vuelva a pasar lo mismo).

Belgrado

Hemos estado en Belgrado excepto el miércoles que fuimos a la frontera con Croacia. En Belgrado los refugiados se quedan en la zona cercana a la estación de tren y de autobuses. Duermen en dos parques pequeños en tiendas de campaña pequeñas, encima del barro. Esta semana ha llovido y hacía bastante frío. En estos parques tienen acceso a agua potable en un camión cisterna con grifos donde se lavan, cuartos de baño portátiles y una pequeña estación para cargar móviles. Hay un container de Cruz Roja (no sabemos muy bien lo que ofrecen pero no había nadie alrededor) y una pequeña caseta Info Park donde dan mapas, avisos y enchufes para cargar móviles. Save the Children organiza algunos juegos en el parque para niños.

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Camión cisterna donde se lavan:

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Caseta de información en el parque:

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Estos eran los requisitos para ser atendido por Cruz Roja:

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Cargador de móviles:

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De 10h a 16h los refugiados van a Miksaliste, que es un solar abandonado donde la población civil de Belgrado ha organizado ayuda al ver la situación en que llegaban miles de refugiados. El grupo de voluntarios se llama Refugee Aid Serbia. Clasifican y reparten lo que reciben de donaciones de ropa y comida (principalmente pan, galletas, agua, zumo, sopa, productos de higiene, pañales). La ropa la organizan por sexo y talla y los zapatos también están organizados por talla. Actualmente tienen exceso de ropa y falta de zapatos y de ropa de invierno.

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Cuentan con la ayuda de muchos voluntarios locales y extranjeros y están muy bien organizados. La coordinadora es una española estupenda y muy eficiente que se llama Lissett y que vive en Belgrado (nos dedicó mucho tiempo a pesar del lío que tienen para explicarnos la situación y cómo están organizados).

Necesitan zapatos constantemente, pueden repartir unos 30 zapatos en una hora. Nosotras acompañamos a unos voluntarios a comprar 300 zapatos, 1.000 calcetines, chubasqueros, mochilas, cinturones. Esto no lo pueden hacer a diario, depende de las donaciones que les llegan de particulares.

Cada día comunican lo que necesitan a través de su página de facebook https://www.facebook.com/refugeeaidserbia

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Lo ideal es comprar ahí lo que se necesita cada día porque nos explicaron que muchos camiones con donaciones se quedan en la frontera: la ropa usada necesita una acreditación de higiene (que está lavada), no admiten el paso de zapatos usados por la frontera y a los zapatos nuevos les aplican aranceles. Por otro lado, comprar en Belgrado no es fácil porque no existe nada similar a Decathlon o Carrefour. Un voluntario inglés se recorrió los polígonos de los alrededores hasta que consiguió encontrar un distribuidor al por mayor con zapatos buenos para andar, al mejor precio, así que ahí fue donde fuimos a comprar.

Es chocante cómo llegan algunos con zapatos completamente destrozados, o zapatos que no son de su talla, sin suela, sin plantilla, empapados por la lluvia, en sandalias, chanclas… Teníamos que haber hecho más fotos de los zapatos.

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Lissett nos comentaba que es muy difícil planificar y organizar la ayuda porque una semana antes llegaban a diario unas 2.000 personas, muchas familias, mientras que estos últimos días eran principalmente hombres y en menor número (unos 700 al día). Por ejemplo, están empezando a entrar refugiados por la frontera con Bulgaria por lo que los voluntarios están organizándose para darles apoyo allí también y no se sabe si aumentará el flujo de personas que llegan o no.

En Miksaliste hay una carpa de Save the Children con un rincón para madres con hijos. Un día llevaron unos payasos. Había pocos niños pero los adultos estaban encantados, se entretuvieron mucho.

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Están estudiando junto con Cáritas poner un camión cisterna con un contenedor para duchas.

Algunos refugiados que hablan inglés se quedan unas horas para hacer de interlocutores con los voluntarios.

Muy cerca de Miksaliste acaba de abrir UNICEF, junto con el Danish Refugee Council, un local del Ministerio de Defensa donde pueden pasar unas horas madres con niños, aunque nos han explicado que no van muchas familias porque no dejan pasar a los padres.

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También cerca de los dos parques donde se quedan los refugiados hay un pequeño local donde dan acceso a Internet con unos 4 ordenadores, folletos con información legal sobre solicitud de asilo, folletos con información sobre el peligro de minas antipersona en Croacia y un rincón de Save the Children.

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La gran mayoría de los refugiados están en contacto con sus familias vía facebook o llamando por viber en el momento en que encuentran wifi gratuito. Se prestan teléfonos entre ellos y también están en contacto con otros refugiados con los que se intercambian información acerca del viaje. Muchos decían que sabían de antemano que al llegar a Serbia les iban a tratar bien porque ya lo habían oído por otros que van delante en el camino.

Sid/Bapska Tovarnik y Opatovak (frontera Serbia-Croacia)

El miércoles estuvimos en varios puntos de la frontera de Serbia y Croacia: Sid/Bapska, Tovarnic y Opatovac. Los croatas han dicho que no quieren recibir a los refugiados individualmente ni en grandes grupos, así es que los serbios los llevan a un solo paso fronterizo en autobuses de 50 personas. Este punto fronterizo (Sid/Bapska) está solo abierto para refugiados, a nosotras no nos dejaron pasar.

Al llegar a la frontera les bajan de los autobuses para que crucen la frontera a pie. Esto suele ocurrir de noche y si llueve se mojan. En este paso a ambos lados de la frontera hay un par de carpas pequeñas con voluntarios ofreciendo té y pan. No tenemos claro cuánto tenían que andar, pero nos han dicho algunos voluntarios que tienen que andar varios kilómetros.

En ese paso fronterizo conocimos a Lana, una voluntaria croata que trabaja para Centre for Peace Studies en Zagreb y por tanto tiene acreditación para poder entrar en el campamento de Opatovac (controlado por la policía y los militares) y también ayuda en el paso fronterizo haciendo compañía a los refugiados que esperan algunas horas a que llegue el autobús a recogerles. Nos contaba que muchas veces se ponían a cantar para pasar el rato.

http://welcome.cms.hr/index.php/en/about/

Carpas de voluntarios preparados para la llegada de los autobuses:

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Punto donde paran los autobuses en el paso fronterizo entre Serbia y Croacia:

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Mientras estábamos en el lado serbio de la frontera vimos llegar un autobús lleno de familias sirias. Estuvimos hablando con una madre que viajaba con sus cuatro hijos (una niña de 4, un niño de 7, un niño de 11 y una niña de13 años). Hablaban muy poco inglés y por señas les dijimos que éramos del Real Madrid y se reían, ya que el de 7 años llevaba un gorro con el escudo del Madrid. Les vimos un momento sólo porque les hacían pasar rápido hacia el lado croata. Era de noche y hacía mucho frío.

Al otro lado de la frontera les recogen otros autobuses que les llevan a Opatovac, un campamento a pocos kilómetros donde hay mucha policía y militares (no nos dejaron hacer fotos). Ahí toman el registro de cada persona antes de que vuelvan a partir en autobús o tren a Hungría. El gobierno croata tiene control de cada refugiado en todo momento que está en territorio Croata y procuran que el tránsito por el país sea de unas horas.

A la entrada del campamento hay una carpa de Remar donde les ofrecen sopa, té, pan y fruta mientras pasan por el registro. Tuvimos la gran suerte de conocer a Loli y a su marido, que son las dos personas de Remar dando de comer a los miles de refugiados que pasan por ahí a diario. Son dos personas ejemplares. Incluso duermen en una tienda de campaña en la entrada del campamento.

Aquí estamos con Loli de Remar Croacia:

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Para más información sobre Opatovac mirad este link:

https://www.facebook.com/remar.croatia?fref=ts

Las personas que necesitan ayuda médica se quedan en el campamento de Opatovac donde les atienden Cruz Roja, ACNUR, Médicos Sin Fronteras y Greenpeace. También vimos una furgoneta del Servicio Jesuita al Refugiado. Opatocac es un campamento con capacidad para 6.000 personas pero meramente de tránsito, no pasan más de 24 horas ahí.

De Opatovac les llevan a la frontera con Hungría y de ahí les llevan a Austria.

Desde que volvimos del viaje estamos en contacto con Loli y Juan Carlos que están en Opatovac (Serbia-Croacia) y en Presevo (Macedonia-Croacia) y nos están contando que estos días está llegando incluso más gente y que se complica la situación porque Hungría está empezando a tomar el registro a la entrada de su frontera por lo que los tiempos de espera en tramos de viaje se van alargando.

Conclusiones

En nuestra corta estancia en Serbia hemos podido constatar que el paso de los refugiados fluye, en Serbia y en Croacia la mayoría de los refugiados únicamente están de tránsito. No están bloqueados en Serbia, a pesar de los problemas recientes en las fronteras de Hungría y Croacia (que han estado en algún momento cerradas). Hemos visto que los gobiernos permiten el paso de los refugiados pero ni ellos ni las grandes organizaciones les proporcionan las necesidades básicas, tales como comida, techo y ropa. Esto es muy preocupante ahora que empiezan a bajar las temperaturas.

Nosotras sólo hemos podido ver cómo es el viaje de los refugiados en unos puntos muy concretos de su largo recorrido (que por lo que hemos oído es la parte del viaje en la que mejor se les trata), por lo que desconocemos cuáles son las necesidades y condiciones en otros puntos como Grecia, Bulgaria o Hungría. Pero nuestra conclusión, después de hablar con voluntarios y refugiados, es que la mejor forma de colaborar desde la distancia es apoyando a los que están en contacto directo con los refugiados, sirviéndoles la sopa o dándoles zapatos, ya sea financiándoles directamente (abajo explicamos cómo) o yendo a los puntos de ayuda de Remar porque están faltos de voluntarios. Los voluntarios apenas descansan unas horas y hemos podido constatar que su trabajo es agotador.

Otro tema que nos ha parecido muy preocupante son la cantidad de menores que viajan sin adultos. Son muy vulnerables a contrabando, prostitución, trafico, etc.

También hemos pensado que ayudaría si hubiera alguna carpa en los parques de Belgrado donde hubiera algún tipo de entretenimiento para los que se pasan el día entero ahí sentados. Si fueran mujeres sería más fácil porque con un ovillo de lana y unas agujas estarían entretenidas. Para los niños menores es más difícil, tendría que ser algún tipo de juego, guías de países de Europa, música, clases de inglés, películas en inglés, revistas o periódicos, facebook, etc.

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Hemos visto también que faltan intermediarios culturales y traductores, porque viajando durante semanas con cansancio, estrés etc., si además no pueden contactar con sus seres queridos, se hace aún más duro el camino. Por eso es fundamental que en el trayecto tengan posibilidad de teléfono, Internet y de hablar con alguien con quien se puedan entender, sobretodo en el caso de madres con niños, para ver cuáles son sus necesidades y que entiendan que todo está bien.

Nos ha impactado mucho ver la generosidad de los voluntarios. Por ejemplo, Loli de Remar Croacia tiene 7 hijos, Juan Carlos de Remar Rumanía tiene 8 hijos, Lissett de Refugee Aid Serbia tiene 3 hijos… Muchos pensamos que con esa carga no podemos irnos a hacer labores como las que están haciendo ellos y eso no es cierto, ¡Todo es posible cuando uno de verdad siente que lo único que tiene sentido en la vida es ayudar a los demás! Incluso conocimos a una americana que había volado hasta Belgrado para ayudar y aportar los donativos que habían recogido en su parroquia. Nos ha sorprendido no ver a las iglesias locales ayudando u ofreciendo su espacio.

Ya estamos de vuelta en casa. Volvimos haciendo escala en Berlín… Lo que darían muchos por coger nuestro vuelo y pasar los controles aeroportuarios sin ningún tipo de estrés…

Anécdotas y algunas reflexiones

Había un chico sentado en la estación portátil para cargar móviles que había en el parque. Estaba solo sentado mirando al vacío. Se le veía solo y con semblante muy serio. Le preguntamos y nos dijo que esa noche se iba a la frontera. Que sus padres y hermanos se habían tenido que quedar en su país. Daba mucha pena pensar por lo que habrá tenido que pasar en su despedida de su familia, de su ciudad y en su periplo hasta Belgrado. Es difícil imaginarnos a cualquier hijo o sobrino nuestro tan solo en sitios desconocidos y sin saber lo que le depara el futuro.

En uno de los parques de Belgrado vimos una familia que recogía su tienda de campaña y corría hacia la estación de autobuses. Vimos cómo la madre le decía a su hijo que se pusiera toda la ropa que pudiera puesto que les serviría por el camino. El niño protestaba porque tuvo que ponerse unos pantalones de chándal, encima unos vaqueros y varias capas de jerseys y chaqueta.

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Mientras ayudamos a los voluntarios de Remar a repartir sopa, té, fruta, galletas y pan con mermelada y mantequilla (les encanta la mantequilla y lo dulce!!), pudimos “conocer” un poquito más a algunos de los chicos que se acercaban a la carpa:

Algunos no se acercaban sólo por la comida, sino también por la compañía, por estar un poco en el lío de los voluntarios y de charleta antes de meterse en sus tiendas de campaña (los padres con niños pequeños se metían rápido en sus tiendas, pero aun así se debían congelar porque nosotras teníamos forro polar y botas y se te metía el frío por las lumbares. Y ellos tan lejos de una ducha caliente…).

Uno de los niños por ejemplo se puso también guantes de plástico para ayudarnos a partir pan y untar mantequilla y mermelada. Deben estar deseosos de hacer algo porque tantas horas y días de espera sin poder hacer nada tiene que ser muy frustrante (los afganos menos por tener menos posibilidades, pero los sirios eran chicos que parecían bastante formados).

Había varios niños de 11 años y nos llamó especial atención un niño que debía de ser mudo y que estaba todo el rato alrededor de los voluntarios queriendo ayudar, cargando con las cacerolas que pesaban muchísimo. ¡Nos los hubiéramos metido a todos en la maleta!

Nos explicaron que muchos niños de Siria huyen porque al cumplir los 16 años les obligan a unirse al ejército.

Otro chico que conocimos era afgano y debía ser de clase media-alta porque nos dijo que había estado en Valencia y Barcelona y que había estudiado business en el Reino Unido. Nos dijo que no le quedaba familia, a sus padres les habían matado los talibanes hace dos meses por pensar que tenían algo que ver con ingleses y americanos. Muy orgulloso nos dijo que su madre era psicóloga (lo cual tiene mucho mérito en Afganistán, donde a las mujeres se les debe limitar mucho).

También conocimos a otro chico afgano que nos contó que era hijo único, sus padres están en Afganistán, él lleva ya 2 meses de viaje pero aún no ha podido entrar en Hungría porque de ahí les echaron de mala manera y por el momento se queda en Belgrado, por el temor que tiene a que le vuelva a pasar lo mismo al intentar cruzar a la Unión Europea. El pobre casi no habla inglés y nos dijo que no había ido al colegio ni sabía casi leer ni escribir, que su país es muy pobre.

Muchos de los que se acercaban sonreían y daban las gracias por lo que se les daba en la carpa de Remar, y tenían ánimo de hablar un poco de temas como sus nombres, de dónde venían, a dónde querían ir, que nosotras somos de Madrid, Real Madrid, etc. pero otros eran muy serios, y es perfectamente comprensible, con el cansancio y estrés emocional que deben arrastrar (y por lo que habrán tenido que dejar al partir de su país o lo que habrán perdido en lo que llevan de viaje, que algunos incluso habían perdido a familiares por el camino).

El fútbol les hacía sonreír porque antes de darles el té les preguntábamos si eran del Real Madrid o del Barça y si eran del Barça les decíamos que lo sentíamos pero no les dábamos té. Entonces sonreían y decían ‘Real Madrid Real Madrid, Messi no, Real Madrid’.

Había un chico de unos 15 ó 16 años que decía que jugaba muy bien al fútbol, que había viajado mucho para jugar partidos regionales. Le dijimos que entonces acabaría jugando en el Bayern de Munich pero decía que no, que él se quería venir con nosotras a España para jugar en el Madrid y que cuando fuera rico nos daría el dinero. Nos dio muchísima pena ver la ilusión que tenía y el chasco cuando le dijimos que no volvíamos a Madrid en coche sino en avión.

Carpa de Remar en uno de los parques de Belgrado (donde estuvimos ayudando a servir comida caliente):

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Nos contaron también que algunos refugiados cruzan a Grecia en unas barcas que funcionan con control remoto. En una ocasión se perdió el contacto del control remoto y tuvieron que remar para llegar a tierra.

También nos dijeron que en muchas ocasiones se caía gente de las lanchas pero que los conductores no paraban a rescatarles por miedo a que les pillara la policía. Seguían su rumbo sin volver a recogerles.

Asimismo, nos contaron el caso de una mujer que dio a luz antes de cruzar una frontera y no quiso parar tras el parto por miedo a que luego tuviera dificultades en continuar su viaje, por problemas de cierre de fronteras, etc. Así que la pobre mujer (y su bebé) debieron pasar unos días muy duros al no poder estar ni unos pocos días de reposo.

En Miksaliste fue gracioso ver lo contentos que se ponían los chicos al ponerse sus zapatos nuevos. Como compramos 300 pares en 3 modelos, en el parque luego les veías a todos con zapatos iguales relucientes (hasta que vuelva a llover, que no hay casi nada verde en el parque, es casi todo barro!!).

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Nos contó Dubravka, una empleada de Save the Children, cómo un día llegó a la oficina y se encontró a un refugiado delante de la puerta. Le preguntó si podía ayudarle y él le explicó que era de Irak y que allí había trabajado para Save the Children. Incluso le enseñó su tarjeta de identificación de la organización y fotos del campo de refugiados donde había trabajado. Dubravka pensó que sería estupendo que pidiera asilo en Serbia y se quedara a trabajar con ellos puesto que necesitaban la ayuda de un mediador cultural, él era perfecto. Sin embargo, con mucho dolor decidió seguir su viaje hacia Alemania porque en Serbia el proceso de asilo duraría al menos 6 meses, sin garantía de que se lo otorgaran y sin tener medios con los que vivir mientras esperaba la resolución.

En Tovarnik estuvimos con un grupo de alemanes y austriacos que reúnen esfuerzos por montar una plataforma móvil donde cargar móviles y para unificar información obtenida de distintas fuentes (por teléfono, internet, visitas al terreno, etc.) y facilitar un resumen de las rutas por las que suelen pasar ahora los refugiados que atraviesan Serbia. Gracias a ellos tuvimos acceso a información valiosa de mapas y contactos que van actualizando la información de lo que ocurre en los distintos sitios de paso de los refugiados. Su misión es informar a los refugiados de lo que les espera en el siguiente trayecto de su viaje, para que no sufran más de lo inevitable debido a la incertidumbre.

También había un grupo de alemanes con su caravan lleno de verduras que picaban durante varias horas para luego cocinar con arroz. Tardaban en prepararlo pero lo hacían con su mejor intención intentando dar algo de comida sana a los refugiados que seguramente no habrán tomado verdura desde que salieron de sus casas.

Nos impresionó ver cómo muchos alemanes y austríacos han cogido su coche o caravana y se mueven por territorio croata y serbio buscando la forma de ayudar, dejando su rutina en standby por el tiempo que consideren necesario.

Lo cierto es que llegamos a Belgrado bastante perdidas, porque el viaje lo decidimos ese fin de semana y no sabíamos ni dónde ayudar en esa ciudad. Save the Children nos dijo dónde estaba el parque y ahí empezó todo: seguimos andando a unos refugiados porque supusimos que iban a algún sitio donde asearse u obtener comida, y así dimos con Miksaliste (el centro de Refugee Aid Serbia) y a los pocos segundos de entrar tuvimos la suerte de conocer a Lissett, la coordinadora. Igual que tuvimos suerte de conocer de cerca el magnífico trabajo de los equipos de Remar, al coincidir en persona con el equipo de Belgrado, Presevo y Opatovac. Nos tocó mucho el corazón el amor, desinterés, esfuerzo y cariño de la gente de Remar. Su vida la dedican por entero a ayudar a los demás, y no lo ven como un sacrificio, sino como algo completamente natural y que no pueden dejar de hacer.

De camino a Madrid, pensamos en el sufrimiento de esos miles de personas que se han tenido que marchar de su país en contra de su voluntad, los horrores que habrán visto esos niños, los riesgos y sufrimiento por los que pasan, la de tiempo que van de un sitio a otro sin saber dónde van a acabar y si van a conseguir estudios/trabajo, rehacer sus vidas e integrarse en un país totalmente desconocido…y eso sin pensar en lo inhumano y agotador que es viajar sin poder asegurarse comida, cama, ducha, techo, etc. y cómo cargan con todo, van prácticamente con lo puesto. Y los que no tienen suficiente dinero para tan largo viaje, tienen que hacer mucho a pie o parar en algunos sitios hasta que les llega más dinero de sus familiares.

Cómo ayudar

Remar (http://www.remar.org)

La ONG Remar, presente en 72 países, acude a todas las situaciones de catástrofe para ayudar a través del trabajo misionero. Carecen de gastos administrativos y dedican absolutamente todo el capital y las donaciones materiales a la asistencia integral de los necesitados.

Su misión es ayudar con amor teniendo siempre como eje principal la dignidad de la persona.

Loli es la persona encargada de Remar Croacia. Nos contó cómo aparecieron muchísimos refugiados al lado de su casa porque vive a escasos metros de la frontera entre Croacia y Eslovenia. Abrieron las puertas de su casa para alimentar a muchísimos refugiados, dejarles cargar sus móviles, ayudar a mujeres con niños. Incluso se ocuparon de un niño de 11 años que se perdió de su familia durante cuatro días. Nos contó cómo el pueblo entero se volcó para ayudar a toda la gente que llegaba.

A partir de entonces decidieron ir a distintos puntos de la frontera con Hungría, Croacia y Macedonia para dar comida y apoyo a los refugiados que van pasando.

También hemos conocido a los equipos de Remar Rumania (Juan Carlos y su mujer, ambos españoles) y el equipo de Remar Suiza (Andrei y su mujer, de Rumanía). La noche del jueves les ayudamos en uno de los parques de Belgrado a dar de comer a las personas que llegaban sin cesar hasta las 00:30h. Al día siguiente vuelven muy pronto por la mañana para terminar de recoger, limpiar y prepararles el desayuno (té con galletas).

Cristina con Juan Carlos:

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Los voluntarios gastan lo mínimo indispensable porque no tienen sueldo y su lema es gastar lo mínimo posible y en lo estrictamente necesario. Como nos decía Juan Carlos, si se gasta un euro es porque no hay más remedio. Los que hemos conocido dormían en tienda de campaña, caravana, en el piso de otra voluntaria o en habitaciones alquiladas. Con objeto de gastar lo mínimo posible, cuelgan un cartel en la carpa que tienen en el parque con una lista de lo que necesitan para ese día por si los ciudadanos pueden aportarles cosas como té, pan, mantequilla, mermelada, ingredientes para sopa, etc.

La tarde-noche del jueves 1 de octubre, que fue cuando nosotras estuvimos ayudando en la carpa de Remar en el parque de Belgrado, fuimos a comprar unas 30 barras de pan, bastantes tarros de mantequilla y de mermelada, té, azúcar e ingredientes para la sopa. Teníamos que reponer porque seguían llegando refugiados a la carpa y nos quedábamos sin pan. Si ese día no se hubiese dado la casualidad de que dos civiles como nosotras pasaban por ahí y aportaban lo que se acababa, el pan no hubiese sido suficiente para todos. Por eso somos conscientes de la terrible necesidad de que alguien les done/de provisiones a diario para que puedan tener los ingredientes necesarios para distribuir comida.

Actualmente Remar está en los principales sitios de paso donde la policía les toma el registro:

  • Presevo (frontera Macedonia-Serbia)
  • Belgrado
  • Opatovac (frontera Serbia-Croacia)
  • nos comentaron que otro equipo iba a Grecia en los próximos días

Podemos donar a través de su página web de ayuda a los refugiados http://www.remar.org/sos-siria.html o directamente por transferencia a la siguiente cuenta bancaria de Remar Rumanía desde donde están gestionando y coordinando las ayudas. Nos insiste Juan Carlos que nos pueden mandar todas las facturas y justificantes así como fotos por email. El importe íntegro del donativo es para compra de alimentos:

ASOCIATIA CENTRUL REMAR
IBAN: (RO33 BTRLEURCRT 0303380601)
SWIFT CODE: (BTRLRO22)
CIF: 34766879

Por supuesto también están encantados de recibir la ayuda de voluntarios que puedan ir ahí, aunque sólo sea unos días, para ayudarles a dar comida caliente. Ellos también dedican tiempo a hablar con los que pasan por su carpa, para conocerles, ver la situación de cada uno, darles conversación, cariño, risas, abrazos…tratando de hacer que se sientan queridos.

Refugee Aid Serbia (https://www.facebook.com/refugeeaidserbia)

Esta página de facebook la han montado los voluntarios locales y extranjeros que están ayudando desde el centro Miksaliste en Belgrado. Este centro de ayuda está en una zona de bares abandonada en la orilla del río Saba, donde está planificada la construcción de una zona nueva que rehabilita la orilla del río Saba (Belgrade Waterfront).

En esta página de facebook los voluntarios cuelgan un listado de las cosas que necesitan cada día y también cuelgan información para estar al día de lo que va ocurriendo ahí. Actualmente ayudan a diario a entre 750 y 1.000 refugiados.

Es de alabar el esfuerzo de los ciudadanos que desinteresadamente han dejado sus labores del día a día para volcarse en mejorar las condiciones de los refugiados durante el tiempo que están en Belgrado. Lissett por ejemplo, una española que vive en Belgrado y tiene tres hijos, se pasa prácticamente todo el día en el centro. También conocimos a Luke, un voluntario inglés que estaba viajando por la zona y decidió quedarse para ayudar.

Lissett nos contó cómo ella estuvo en primera fila cuando la policía húngara empezó a lanzar gas en la frontera con Hungría. Recuerda que fue horroroso, no podía abrir los ojos y que incluso entraron en territorio serbio y siguieron gaseando a la gente desde ahí.

Podemos donar directamente en la web que tienen para donaciones https://www.gofundme.com/BFVC-Refugee-Aid y, como estamos en contacto directo con ellos por whatsapp, nos han dicho que podemos avisarles cuando les hagamos un donativo y decirles para qué queremos que se destine el dinero (por ejemplo compra de zapatos). Luego nos pueden mandar foto de lo que han comprado o de las facturas, si fuera necesario.

También están encantados de contar con más voluntarios. Se les puede contactar en refugeeaidserbiavolunteers@gmail.com

Save the Children (http://www.savethechildren.org)

Save the Children está presente en muchos rincones ofreciendo espacios para madres con niños.

Estos días estaban trabajando equipos de diferentes países para ver cómo pueden dar apoyo y protección a los miles de menores que viajan solos. Estiman que hay unos 6.000 menores viajando sin adultos. Están estudiando cómo estructurar centros de acogida de día y centros de noche para proteger a estos niños, pero tienen que tener mucho cuidado porque legalmente no se puede acoger a alguien que puede estar en situación irregular en el país y porque los menores pueden intentar escaparse para seguir su camino, con el resultado de que ya habrían perdido al grupo con el que viajaban y estarían aún más desprotegidos.

Estamos en contacto con las personas que coordinan el proyecto desde Belgrado y nos avisarán si ven alguna forma en la que podamos colaborar.

También se puede donar haciendo un donativo:

http://www.savethechildren.org.uk/about-us/emergencies/syria-appeal

Telecom Sans Frontiers (http://www.tsfi.org/en)

No hemos conocido directamente a esta organización pero hemos hablado con ellos y nos ha parecido muy útil la ayuda que proporcionan. Consiste en dar conexión de Internet por satélite a los más de 3.000 refugiados que pasan cada día por Presevo, permitiéndoles seguir en contacto con sus familiares y amigos o conectarse a las noticias. Este servicio es muy importante especialmente en zonas más incomunicadas o rurales, como es el caso de Presevo.

Algunos datos sobre la crisis de refugiados de Siria

El conflicto en Siria comenzó en la primavera del 2011 y desde entonces se ha convertido en la mayor emergencia humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial.

Antes de la guerra, Siria tenía una población de unos 22 millones de personas. Hoy más del 50% de la población Siria está en situación de desplazamiento:

  • Se estima que más de 7 millones de sirios están desplazados dentro del país.
  • Más de 4 millones de personas se han convertido en refugiadas, abandonando sus casas buscando un refugio seguro en países vecinos.

Hay más de 4 millones de refugiados de Siria (el 95%) en sólo cinco países: Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto:

  • Turquía acoge a 1,9 millones de refugiados de Siria, más que ningún otro país del mundo.
  • Líbano acoge a unos 1,2 millones de refugiados de Siria, lo que equivale a alrededor de una de cada cinco personas de la población del país. Los refugiados sirios más vulnerables de Líbano reciben sólo 13,50 dólares estadounidenses al mes, es decir, menos de medio dólar al día para ayuda de alimentos.
  • Jordania acoge a unos 650.000 refugiados de Siria, lo que equivale aproximadamente al 10% de su población. Más del 80% ciento de los refugiados sirios de Jordania viven por debajo del umbral de la pobreza del país. Jordania alberga el que es ya el segundo mayor campo de refugiados del mundo, Za’atari, que acoge a más de 100.000 sirios que han huido de la guerra.
  • Irak, donde 3 millones de personas han sufrido desplazamientos internos en los últimos 18 meses, acoge a 249.463 refugiados de Siria.
  • Egipto acoge a 132.375 refugiados de Siria

Los países del Golfo –Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Kuwait y Bahréin– no han ofrecido ninguna plaza de reasentamiento para refugiados sirios.

Otros países de altos ingresos, como Rusia, Japón, Singapur y Corea del Sur, tampoco han ofrecido ninguna plaza de reasentamiento.

En la Unión Europea:

  • Alemania ha prometido 35.000 plazas para refugiados sirios a través de su programa de admisión humanitaria y del patrocinio individual, aproximadamente el 75% del total de la UE.
  • Alemania y Suecia han recibido entre las dos el 47% de las solicitudes de asilo sirias en la UE entre abril de 2011 y julio de 2015.
  • Excluidas Alemania y Suecia, los 26 países restantes de la UE han prometido unas 8.700 plazas de reasentamiento, lo que equivale al 0,2% de los refugiados sirios de los principales países de acogida.

Los niños son los principales afectados por este conflicto: 5,5 millones de menores están desplazados y 10.000 menores han fallecido a causa de una guerra que en total se ha cobrado unas 220.000 vidas.

Los sirios que huyen de la violencia lo han perdido todo y en muchos casos sólo les queda la ropa que llevan puesta. Dependen de la buena voluntad de las comunidades de acogida para sobrevivir.

Nota: Hemos hablado siempre de ‘refugiados’, aunque somos conscientes de que algunas de las personas que están llegando a Europa pueden ser emigrantes económicos. Según los estatutos oficiales de ACNUR:

«Un refugiado es una persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país; o que careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores no quiera regresar a él».

 Según cifras oficiales, a fines del año 2013 había aproximadamente 16,7 millones de refugiados en todo el mundo y a finales del 2014 había 19,5 millones. Aproximadamente la mitad de los refugiados en todo el mundo son niños y adolescentes menores de 18 años.

Más allá de las personas con la condición legal de refugiados, se estima que la cantidad total de personas desplazadas de sus hogares en todo el mundo actualmente es de 60 millones.

Más de la mitad (52%) de los refugiados en todo el mundo provienen solamente de cinco países: Siria, Afganistán, Somalia, Sudán y Sudán del Sur. El 80% de los refugiados son recibidos por países desarrollados, principalmente en Europa. Los países que reciben mayor cantidad de solicitudes de asilo son Alemania, Francia, Suecia y el Reino Unido.

Beatriz y Cristina

A 2 de octubre de 2015