Viaje a Presevo (Serbia, frontera con Macedonia)

Sandra Abad, Maria Burgos, Beatriz Sainz y Cristina Sainz
Enero 2016

INDICE

  1. Introducción – nuestro viaje
  2. La ruta de los Balcanes
  3. Llegada de refugiados a Serbia desde Macedonia: situación actual de los campamentos de Miratovac y Presevo
  4. Carpa de la ONG Remar – Fundación Mensajeros de la Paz en Presevo
  5. Historias o anécdotas y algunas reflexiones
  6. Cómo ayudar
  7. Acerca de Remar
  8. Algunos links de interés
  9. Reflexión final

 

  1. Introducción – nuestro viaje a la frontera de Serbia con Macedonia

Querida familia y amigos,

Como algunos sabéis, mi hermana Bea y yo seguimos en contacto con los voluntarios de REMAR que conocimos en Belgrado el pasado mes de septiembre. Loli, de Remar Croacia, actualmente está trabajando en la frontera de Croacia con Serbia (Adaševci, Serbia y Slavonski Brod, Croacia) y Juan Carlos de Remar Rumanía, actualmente está trabajando en los campamentos de refugiados en Presevo y Miratovac, frontera de Serbia con Macedonia, y viajando a Grecia, concretamente a Lesbos y Atenas, donde también están prestando ayuda. Gracias a ellos, hemos podido saber la situación en los distintos puntos de la ruta de los Balcanes.

Al ver que aún siguen pasando miles de personas al día, decidimos ir a ayudar como voluntarias de Remar, así que nos organizamos para ir a Presevo (Serbia, frontera con Macedonia) la semana del 11 de enero. Esta vez nos quisieron acompañar Sandra Abad y María Burgos, así que allá nos fuimos las cuatro!!

Mapa de los puntos de presencia de Remar en enero 2016:

MAPA presencia Remar - FINAL

Nos resulta imposible transmitir lo que hemos sentido esos días en Presevo, pero al menos nos gustaría intentar explicar lo que hemos visto, para quien quiera leer y escuchar algunas historias, ya que muchos de vosotros nos habéis pedido que os contemos el viaje y la experiencia.

Somos conscientes de que muchos no tenéis tiempo para leer un largo resumen, así que hemos montado dos vídeos, uno que que dura 1:14 minutos y otro que dura 8:47 minutos, donde hemos tratado de condensar todo, pero no ha sido tarea fácil.

Y para quien quiera poner su granito de arena, en el apartado 6 explicamos cómo se puede ayudar, tanto a nivel voluntariado como económico.

¡Muchas gracias a todos!

Video 1:14 mins

Pincha aquí para ver el video de 1 minuto

 

Video 8:47 mins (incluye entrevista a Juan Carlos explicando cómo podemos ayudar)

Pincha aquí para ver el video de 8 minutos

 

  1. La ruta de los Balcanes

Como ya sabéis, miles de sirios, afganos e iraquíes están entrando en Europa diariamente, buscando ser acogidos como refugiados. Más de un millón de personas (refugiados e inmigrantes) llegaron a la UE el año pasado, principalmente por mar, la mayoría con intención de pedir asilo en los países nórdicos.

Según datos de Acnur basados en las personas que han llegado por el Mediterráneo desde el 1 de enero de 2015, el 48% proviene de Siria, el 21% de Afganistán y el 9% de Irak.

Según datos de Save the Children, en el 2015 emigraron a Europa 26.000 niños sin familia.

Según datos de ACNUR, 65.439 personas han llegado a Europa en el mes de enero de 2016, a pesar de las condiciones meteorológicas, frente a las 5.550 personas que llegaron en enero de 2015.

El 60% de las personas registradas son mujeres y niños.

En este último mes de enero se han registrado 357 muertos/desaparecidos.

Desde que empezó la crisis migratoria, han muerto al menos 900 personas en esta ruta del Mediterráneo oriental, según la Organización Mundial de las Migraciones (IOM, en sus siglas inglesas).

Antes de nada nos gustaría aclarar que en nuestro relato nos vamos a referir a estas personas como ‘refugiados’ en lugar de ‘inmigrantes’. Entendemos que no se les puede considerar como ‘refugiados’ hasta que no completen el proceso legal de solicitud de asilo y también somos conscientes de que hay personas que han entrado en Europa huyendo de la pobreza y no de la guerra.  En estos momentos el control de entrada es mucho mayor que hace unos meses puesto que ya sólo pueden entrar personas con pasaporte sirio, afgano o iraquí que probablemente reciban la condición legal de ‘refugiado’.  Además, las personas que hemos conocido en Presevo no nos ha parecido que vinieran buscando un trabajo mejor sino más bien lo contrario, dejan trabajos y vidas acomodadas para buscar una vida fuera de peligro para sus hijos pero incierta en cuanto a trabajo y condiciones económicas.  

También nos gustaría aclarar que nosotras no entramos en la discusión política de si Europa debería de acoger a los refugiados sirios, afganos e iraquíes o no, o si es mejor ayudarles en el origen. Somos conscientes de que es una situación muy complicada y no nos gustaría estar en la piel de los dirigentes políticos europeos puesto que tienen una responsabilidad muy grande. Nosotras lo vemos desde un punto de vista humanitario. Creemos que no podemos mirar hacia otro lado ante la mayor emergencia humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. No podemos mirar hacia otro lado sabiendo que miles de personas, especialmente niños, están pasando hambre y frío en territorio europeo después de haber arriesgado sus vidas y dejado todo lo que tenían en un país en guerra.

La mayor parte de los refugiados siguen la llamada ruta de los Balcanes: van desde Turquía a la isla de Lesbos en Grecia (u a otras islas cercanas a la costa turca, como Kos y Samos), cruzan Macedonia para llegar a Serbia y de ahí la mayoría sigue hacia Croacia para llegar a Eslovenia, desde donde acceden a Austria.

MAPA ruta balcanes - FINAL

Por lo que nos han contado personas que hemos conocido en Presevo, el momento de cruzar desde Turquía a Lesbos o cualquier otra isla griega cercana debe de ser muy traumático y estresante. Nos han contado cómo meten a 50-70 personas en barcas o lanchas inflables de unos seis metros de longitud (pagando unos 600-700 euros por persona por el trayecto de la costa turca a una isla griega), les arrancan el motor, ponen el timón en dirección a Grecia y les arrancan la caña del timón para que no puedan manejar el barco. Así es que van 50-70 personas en un barco sin marinero y sin timón. Muchos barcos vuelcan, o les entra agua, o les lleva la corriente a otra parte y al llegar no saben dónde están ni encuentran ayuda. Algunos de los refugiados nos contaban cómo la marea les llevó a una zona donde no había nadie y no sabían hacia dónde andar. También nos contaron que hay muchas mafias que se aprovechan de los refugiados, y a algunos incluso les venden chalecos por 35 euros que luego resultan ser falsos.

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La situación en la frontera de Grecia con Macedonia está empeorando mientras escribimos estas líneas (4 de febrero). Remar ha enviado un grupo de voluntarios y está evaluando la posibilidad de montar ahí una carpa porque ahora mismo están repartiendo sopa a través de una valla.

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La ruta por Macedonia tampoco es fácil porque al parecer los taxistas intentan aprovecharse para sacar negocio. Ha ocurrido ya varias veces que han colocado unos 100 coches bloqueando las vías del tren exigiendo a la policía que bajen a las personas del tren y les suban a los taxis donde en lugar de cobrarles por taxímetro les cobran una tarifa fija mucho más alta.

 

  1. Llegada a Serbia desde Macedonia: situación actual de los campamentos de Miratovac y Presevo

 Miratovac

Los refugiados tienen que caminar aproximadamente 2 kms desde donde les deja el tren en Macedonia hasta la frontera con Serbia. Allí se encuentran con el campamento de Miratovac, donde se les hace un primer registro (control de armas, etc.). En Miratovac trabajan varias organizaciones, como Acnur y Remar. Algunos siguen rápidamente su camino hasta el campamento de Presevo, pero otros permanecen ahí unas horas o incluso hay veces que tienen que pernoctar en una de las carpas/containers (sobre todo cuando llegan de noche o madrugada y las condiciones para seguir andando son muy malas).

En Miratovac, Remar tiene una carpa con calefacción donde como mínimo dos voluntarios reparten permanentemente sopa, té caliente, galletas y fruta.

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Miratovac se encuentra en una especie de “tierra de nadie”, en una explanada. Desde ahí, los refugiados tienen que caminar otros 4 kms aproximadamente hasta llegar al punto en el que se encuentran los autobuses que les llevan hasta el campamento militar de Presevo. El trayecto en autobús, de unos 10 minutos, es gratis. Pero unos metros antes del punto donde les esperan los autobuses, se sitúan los taxis. Los taxistas no les informan de que unos metros más adelante les esperan los autobuses y tienen la desfachatez de cobrarles hasta 50 euros por llevarles al campamento militar de Presevo en lugar de cobrarles con el taxímetro. Los particulares no pueden recoger a ningún refugiado para acercarle en coche desde Miratovac hasta Presevo. Si lo hacen corren el riesgo de enfrentarse a los taxistas que esperan ansiosos la llegada de más grupos de refugiados a los que esquilmar.

Es una pena que el tren no llegue directamente desde Macedonia hasta el campamento de Presevo, que tiene parada en la misma puerta. Sería muy fácil porque es la misma vía, solo dos paradas más adelante. También es una pena que los autobuses no lleguen hasta el campamento de Miratovac (el camino es de tierra pero podrían llegar bien) y así se ahorrarían la caminata hasta los taxis y el timo de los taxistas.

Cuando hay mujeres embarazadas, bebés, gente de la tercera edad, etc. hay una organización llamada ION con furgonetas pequeñas que van y vienen de Miratovac a Presevo y les pueden llevar, pero no dan abasto y muchas veces las familias no quieren esperar y marchan andando, por la prisa que tienen de ir a registrarse lo antes posible.

 

Generalmente se van siguiendo unos a otros sin saber cuánto camino les queda por delante ni con lo que se van a encontrar en el siguiente punto. Cuando visitamos Miratovac ya estaba oscureciendo y nos encontramos a un hombre con dos mujeres, una de ellas embarazada, y un bebé. Insistían en continuar la ruta caminando porque sus familiares iban por delante pero tuvimos que pedirles que por favor esperaran a una de las furgonetas de ION, que se fiaran de nosotros porque aún les quedaba mucho camino por andar y una de las mujeres tenía muy mala cara. Conseguimos convencerles pero no queremos ni imaginar lo que hubiera sido si hubieran seguido andando!!

Lo que vimos en Miratovac nos impresionó mucho a pesar de que lo visitamos el día que mejor tiempo hizo. Hubiéramos vuelto muy afectadas si lo hubiéramos visitado el sábado 16 de enero, por ejemplo, que nevaba, o la semana siguiente que se registraron temperaturas de hasta -13 grados.

 

Presevo

Actualmente, Serbia es el primer país en la ruta de los Balcanes donde se lleva a cabo el registro y se toma la huella dactilar a los refugiados que llegan. Este registro tiene lugar en Presevo, una pequeña localidad situada a unos 5km de la frontera con Macedonia. Actualmente, los únicos que pueden acceder a este punto con la condición de “refugiado” son los sirios, afganos e iraquíes.

La llegada masiva de refugiados desde Grecia está convirtiendo a la pequeña localidad de Presevo en el punto de mayor concentración de personas desde que hace meses empezó el éxodo masivo, siendo uno de los puntos más complicados de la ruta de los refugiados por los Balcanes.

El gobierno serbio ha acondicionado desde el principio de la crisis de refugiados un campamento militar en Presevo, donde Remar tiene autorización para trabajar. Además de la presencia de policías, en este campamento militar están presentes otras organizaciones, como Acnur, Cruz Roja y Unicef. Nosotras sólo os vamos a contar qué es lo que hace Remar, ya que nosotras hemos estado como voluntarias en su carpa en Presevo, por lo que no entraremos a describir lo que hacen otras organizaciones.

En la actualidad, cada día pasan por Presevo una media de 2.000 refugiados, dato que proporciona a diario Acnur y que Remar puede confirmar por el número de vasos de plástico que utilizan cada día al repartir comida caliente.

Presevo es un sitio de paso obligado para las miles de personas que entran en Serbia diariamente desde Macedonia con rumbo a Europa. Hace unos meses (cuando el frío y la mala mar aún no hacían mella), la media de personas que pasaba cada día por Presevo era de 5.000 – 7.000 y estaba todo mucho menos organizado que ahora, por lo que uno se puede hacer una idea del caos que ha habido ahí estos últimos meses.

Como explicábamos más arriba, antes de llegar al campamento de Presevo, los refugiados han tenido que caminar aproximadamente unos 6-7 kms, cargando con sus hijos y con todos sus enseres personales. Al llegar a Presevo pasan por una primera carpa de control. Después pasan por la carpa de Remar, para posteriormente llegar (haciendo cola) a una carpa grande donde les hacen el registro en Serbia (previo examen de la documentación que portan) y les explican que pueden permanecer en territorio serbio un máximo de 72 horas. Es por tanto un campamento de tránsito, entre Macedonia y Croacia y normalmente pasan menos de 24 horas y aprovechan para descansar donde pueden.

Desde Presevo, los refugiados viajan en tren (15 euros por persona) o en autobús (35 euros por persona) hasta la frontera de Croacia, donde llegan al siguiente campamento de refugiados. Existen ayudas económicas para aquellas familias de refugiados que cumplan al menos uno de estos requisitos: que viajen con al menos un niño menor de 3 años, un mayor de 60 años o una persona discapacitada. La ayuda consiste en una tarjeta canjeable por tres billetes de tren, lo que agradecen en todos los casos, ya que muchos de ellos llegan a Presevo con poco dinero, después de todo lo que llevan gastado hasta llegar ahí.

En nuestro viaje nos explicaron que el campamento de Presevo ha mejorado mucho recientemente. Los dos edificios que había con aseos y duchas y el camino asfaltado y con techo entre la primera carpa y el container de la Cruz Roja no estaban hasta enero. Por lo tanto, en los meses anteriores, cuando lo afluencia de refugiados era mucho mayor, estaba todo mucho menos organizado. Ahora al menos tienen esas mejoras y, unos días después de la vuelta de nuestro viaje, nos contaron que habían abierto unas casetas de Acnur donde Remar había instalado unas camas, por lo que aproximadamente 140 personas pueden pasar la noche en cama. Nos alegramos mucho, porque en nuestra estancia vimos muchos casos de bebés recién nacidos, señoras enfermas, etc. y nos daba mucha pena verles apretados durmiendo en el suelo de una carpa con otras ochenta personas circulando alrededor.

Lo que más nos impresionó fue la cantidad de familias con niños que llegaban. Por lo que oíamos en las noticias, teníamos la impresión de que nos encontraríamos con muchos hombres pero nada más lejano de la realidad.

 

 

 

  1. Carpa de la ONG Remar – Fundación Mensajeros de la Paz en Presevo

Como nosotras hemos estado de voluntarias en la carpa de Remar-Mensajeros de la Paz en el campamento de Presevo, os vamos a contar la labor que se está realizando ahí.

Antes de nada, explicaros brevemente que la Fundación Mensajeros de la Paz, dirigida por el sacerdote Ángel García, colabora desde hace unos meses con la ONG Remar, prestando ayuda económica para la compra de las necesidades en cada “punto caliente” de la ruta de los Balcanes. Por este motivo, en las fotos y vídeos veréis el nombre de Mensajeros de la Paz.

Fotos del Padre Ángel con Juan Carlos y Pilar y con Loli y Jose:

El fundador de Mensajeros de la Paz visita los campos de refugiados que atiende Remar

Remar Internacional y Mensajeros de la Paz unidos en la ayuda de los refugiados

Mensajeros de la Paz y Remar colaboran para rescatar a los refugiados – Europa Press, 19 de enero 2016

En la carpa que os comentamos, los voluntarios de Remar reparten permanentemente sopa, té caliente, galletas y fruta, así como ropa que ha sido donada. En la carpa también hay unos vestuarios con cortinas para que las personas que lleguen empapadas se puedan cambiar de ropa.

Decimos permanentemente porque día y noche hay como mínimo dos voluntarios de Remar en esta carpa. Por lo tanto, durante las 24 horas del día tiene que haber alguien que atienda a los que tienen sed o hambre, al que necesita una manta, al que necesita algo de ropa, al que necesita que le aclaren determinados trámites, etc. o simplemente, alguien que dé cariño a la gente que entra en la carpa. Porque los voluntarios de Remar dedican tiempo a hablar con los que pasan por su carpa, para conocerles, conocer la situación particular de cada uno, darles conversación, cariño, cuidados, consuelo, risas, abrazostratando de hacer que se sientan queridos. Están en contacto directo con los refugiados y en palabras de Juan Carlos, los voluntarios de Remar buscan que ‘con el afecto no sólo calienten el cuerpo sino también el corazón’ . Estos voluntarios viven para darse a los demás, trabajan gratuitamente por amor a Dios y al prójimo. Son personas voluntarias que no cobran un euro por estar ahí por lo que un euro que se les confíe es un euro que llega directamente a las personas que lo necesitan, a los refugiados.

Los voluntarios también tienen que estar permanentemente controlando que la carpa esté limpia. Es una carpa de unos 200 m2 y por ahí pasan unas 2.000 personas al día, por lo que inevitablemente se ensucia rápidamente con el barro, la comida que llevan, etc. Y constantemente unos vienen y otros se van, por lo que hay que doblar mantas, mover mesas, etc. No obstante, los voluntarios siempre procuran dejar las mesas y sillas puestas hasta alrededor de las 22hrs o 23hrs, para que los que lleguen de Miratovac se puedan sentar a descansar un poco, que si no la carpa enseguida está llena de gente durmiendo en el suelo y los que van llegando no pueden pasar a hacer el registro.

En la carpa los refugiados también tienen enchufes para cargar sus móviles, que es la manera de ponerse al día con sus familiares. Es un momento donde se pueden sentar y aprovechar el wifi y los enchufes para comunicarse. La red de wifi está instalada por Télécoms Sans Frontiers.

Afortunadamente, la carpa de Remar cuenta con calefacción (en invierno las temperaturas bajan hasta 15 grados bajo cero). Los últimos días que estuvimos en Presevo bajaron mucho las temperaturas y comenzó a nevar. Nos pareció la mejor inversión porque con el frío y las caminatas y palizas que se pegan los refugiados tras kilómetros andando campo a través, cuando entraban en la carpa notaban una gran diferencia….

Esperamos que las fotos y vídeos ayuden a hacerse una idea de lo que pasa a diario en Presevo, porque es indescriptible las miradas, el ruido, el olor y la suciedad que se va acumulando en minutos en la carpa y que hay que limpiar rápido porque en seguida llegan más. El ambiente que se respira de agotamiento y resignación.

 

  1. Historias o anécdotas y algunas reflexiones

 Los días que estuvimos ayudando en la carpa de Remar no parábamos porque había mucho trabajo que hacer, pero cuando había un momento de tranquilidad entre tren y tren, podíamos jugar con niños, ayudar a madres y hablar con la gente, darles un achuchón y palabras de consuelo. Aquí os contamos algunas de nuestras vivencias (para simplificar, las contamos en plural, aunque algunas nos ocurrieron sólo a alguna de nosotras). Preferimos no mencionar los nombres de los niños que conocimos para proteger su identidad.

  • Cuando llegamos a Presevo, nos contaron que el día antes había fallecido ahí un niño con síndrome de Down, debido al estrés y agotamiento. Al parar a descansar su corazón no aguantó.
  • Conocimos a una niña de unos 8 años que viaja con sus hermanos y su madre. Las acompañan además otras dos niñas, cuyos padres han fallecido en la guerra. La madre nos pareció increíblemente fuerte, pues viajaba ella sola con 6 niños. La mayor no debía tener más de 9 ó 10 años. Nos preguntábamos cómo habría hecho la travesía en Zodiac hasta Lesbos con todos esos niños, pues es una de las partes más peligrosas de su ruta, ya que muchos se caen al mar y se ahogan. Estuvimos pintando con ellos.  Al principio pensábamos que no sabían coger un lápiz y les tuvimos que ayudar y luego resultó que sí, que lo que les pasaba es que no tenían fuerzas para cogerlo.

 Noa, Hassan, Ahmed

 

  • La niña del centro del selfie de abajo es una niña siria de 10 años. Viaja con su madre y hermana (no quisimos preguntar dónde estaba su padre, por si había ocurrido alguna desgracia). Tenía muchas ganas de hablar con alguien y nos pedía que nos sentáramos un rato con ella en un banco a charlar. Nos enteramos que en la barca cruzando de Turquía a Grecia tres personas que iban con ellas se cayeron y se ahogaron. También nos contó que no tenía amigas que estuvieran haciendo el mismo viaje que ella, porque cayó una bomba en su colegio en Aleppo…. Nos contó que los kilómetros que habían tenido que andar en Macedonia dejaron muy mal a su madre, que se desvaneció varias veces y tenía heridas en los pies. Es una niña sonriente y alegre, que nos contaba que quería seguir yendo al colegio en Alemania, que quería seguir aprendiendo. Nos daba pena pensar el tiempo que podría transcurrir hasta que esta niña pueda volver a asistir a clases. Al menos estuvo distraída un rato en la carpa de Remar haciéndose selfies divertidos con nosotras y saltando haciendo videos a cámara lenta con nuestros móviles.

 

 

  • Conocimos una mujer siria que viajaba con su hija de 10 años y su hijo de 5 años. La niña estaba llorando envuelta en una manta porque había perdido su muñeca que le habían regalado en Siria. No conseguíamos animarla y al final conseguimos que sonriera gracias a la niña de Aleppo también de 10 años de quien os hemos hablado antes. Así se olvidó un rato de su muñeca y sonrió. La madre estaba muy triste y nos contó que su hermano había muerto en Damasco. Para intentar distraerla le preguntamos cómo eran los colegios en siria, si eran mixtos, qué estudiaban.. pero en seguida nos contó que habían bombardeado el colegio de sus hijos en Damasco y que habían muerto muchos amigos de los niños. Sus hijos estaban muy asustados con el bombardeo, ‘like Halloween’ y por eso decidió dejar Siria y venir a Europa. Llevaban 16 días viajando y nos contó que el barco en el que viajaban a Grecia pinchó y les rescató la policía del agua.

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  • En la carpa conocimos a una madre que viajaba con su hija de 15 días y otros 3 ó 4 niños. La madre estuvo todo el rato en el suelo, la pobre debía estar muy débil habiendo dado a luz hacía 15 días y siguiendo el camino hasta Presevo. No vimos ningún hombre a cargo de esta familia, por lo que no sabemos si el padre murió o por algún motivo no les podía acompañar.

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  • Majeed es un afgano que viajaba con su mujer, su hermano, sus cuatro hijos y tres sobrinos. Llevaban 40 días viajando. Habían cruzado de Afganistán a Irán en unos jeeps que de la velocidad y la irregularidad del terreno en algún momento algún niño se cayó del coche. Al parecer en Irán les trataron muy mal, les pegaron e incluso tuvieron que dormir escondidos en el maletero de un coche. Cruzaron de Irán a Turquía por las montañas y nos contó que habían cruzado a Lesbos en una Zodiac en la que viajaban 70 personas, de las que 20 cayeron al mar y se ahogaron. Él había sido afortunado de haber llegado a Lesbos a salvo con todos sus hijos. Pero había perdido su mochila con todo su dinero por el camino. Nos impresionó mucho ver el contraste de las historias tan duras que había sufrido esta familia a lo largo del viaje (Majeed nos iba enseñando fotos y videos) mientras veíamos a los niños jugando a las muñecas en la carpa de Remar. Nos hicimos amigos por Facebook y hemos podido ver que ya están a salvo en Alemania donde nos contó que tenían familia. La mujer de Majeed era doctora en Afganistán y suegra también es doctora en un hospital muy grande en Afganistán.

  • Conocimos una es una mujer iraquí, matemática, cuyo trabajo era supervisar y visitar los colegios de Irak, más de 100. Estaba llorando porque hablaba por teléfono con su familia y decía que les echaba mucho de menos. Viajaba con su hija que estudia fisionomía y acaba de terminar tercero de carrera pero aún le queda un año. Nos preguntaba si podrá acabar la carrera en Alemania o si le recomendábamos que fueran a otro país. También viajaban con su hijo de 14 años que nos contaba su madre que sacaba notas muy buenas y que es muy listo. La madre estaba muy triste y nos contaba que Bagdad es un caos donde ya no se puede vivir y muy peligroso. Nos impresionó mucho que dejaran ese puesto de trabajo tan bueno y que no pudieran aguantar un año más viviendo en Bagdad para que su hija acabara la carrera. Daba mucha pena porque dejaban una vida con un trabajo bueno y estudios por una vida de completa incertidumbre. Le distraíamos un rato y se reía, luego volvía a llorar hasta que con un abrazo y palabras de consuelo sonreía otra vez. Nos preguntaba qué consejo le podíamos dar y la verdad es que no sabíamos, sólo podíamos aconsejarles que se informaran bien de qué país les ayudaría mejor a sus hijos a estudiar. ¿Pero dónde podrían informarse?
  • Sarah y sus sobrinos. Sarah es una chica iraquí de unos 20 años que viaja con su cuñada y sus sobrinos. Nos llamaron la atención los niños porque eran de edades muy parecidas a nuestros hijos. Estaban hambrientos y agotados. El pequeño, de 5 años, no tardó en desfallecer de cansancio, así que le tapamos con una manta y le pusimos una mochila bajo la cabeza. Muy pronto sus dos hermanos siguieron su camino, y nos dejaron a cargo de los tres mientras Sarah y su cuñada se marchaban a hacer los papeles. Eran las 11 de la noche y habían estado caminado durante más de 6 kms para cruzar la frontera de Macedonia y Serbia y llegar al campamento. Como todos los demás, venían cargadísimos, y llegaron agotados. Después de hacer más de una hora de cola, Sarah y su cuñada volvieron llorando porque la policía no quería arreglarles los papeles sin ver a los niños. Así que había que despertarles, y aquello era imposible. Estaban tan cansados que no podían abrir los ojos, y mucho menos aguantar de pie despiertos la cola de una hora para hacer de nuevo los papeles. Así que fuimos a buscar a un médico del campamento para pedirle que llevara a los niños directamente a la policía, sin esperar cola, porque los pobres estaban literalmente exhaustos y no podían levantarse. Los levantamos entre todos y se los llevaron como pudieron. Luego volvió Sarah a darnos las gracias por nuestra ayuda. Y vino otra vez al día siguiente, y esta vez nos contó su historia. Estaba huyendo de Irak porque su familia la había repudiado al suponer que había tenido una aventura con su profesor. Sarah les aseguró que no era cierto, pero no la creyeron. La encerraron en su habitación durante 58 días y sólo le permitían una comida al día. No la dejaron continuar sus estudios y empezaron a hacerle la vida imposible. Decidió abandonar Irak y abandonar a su familia para buscar un futuro mejor. Y escapó con su cuñada y sus sobrinos para reunirse con su hermano en Austria.

 

  • Una noche llevamos a dos madres con nueve niños a dormir a la carpa de Unicef, era la una de la mañana y tenían el bus a las 5 de la mañana pero los dijimos que estaba nevando fuera y que al menos esas pocas horas durmieran dentro. Estaban tan cansadas que no tenían fuerzas para quitar las chaquetas, guantes y gorros a los niños, y ellos tampoco tenían fuerzas. Fuimos a la carpa de Remar a por mantas y sacos de dormir y volvimos para instalarles en el suelo y quitarles la ropa de abrigo para que pudieran dormir. Incluso tuvimos que tumbar a los niños porque estaban sentados, tiesos, sin reaccionar.
  • Renses, un afgano viajaba con su mujer y sus dos hijos pequeños y, al igual que todos, llegaba nervioso y asustado. No se enteraba de nada. No sabía si coger el tren o el autobús. Le contamos que el tren eran 15 euros y el autobús 35 euros. Le informamos acerca de la posibilidad de acceder a las ayudas (”immediate cash support”) por viajar con un menor de tres años. Le acompañamos a hacer los trámites y también a la oficina en la que tenía que comprar los billetes de tren. Nos lo agradeció mucho. Nos contó que huía de Afganistán donde tenía un pequeño comercio. Confiaba en llegar pronto a Alemania y empezar otra vez de cero. Se le saltaban las lágrimas.

  • En uno de esos momentos en que había algo de espacio en el suelo y aprovechábamos para barrer, recoger basura, doblar mantas, fregar, etc., antes de que llegara más gente a la carpa, una señora mayor sentada en el suelo con su familia hizo una señal a Bea para que se acercara a ella. Pensaba que sería para preguntarle por los horarios o precios del tren y del autobús, como solía pasar. Para su sorpresa, le cogió la cara y le plantó un beso en cada mejilla, diciendo “thank you, thank you, thank you!” Casi se le saltan las lágrimas, al ver la muestra de agradecimiento de esa persona que, estando en unas condiciones tan deprimentes y con cansancio acumulado, a pesar de todo le dedicaba una sonrisa.
  • Una de esas veces en las que se formaba una larga cola dentro de la carpa de Remar mientras los recién llegados desde Miratovac tenían que esperar a que les dejaran ir pasando a la carpa de Acnur a hacer el registro, había un niño pequeño aplastado contra la valla medio desmayado. Tuvimos que sacarle y ponerle delante de la valla pero al lado de su madre porque lloraba al separarle de ella y gritaba “¡Mamá, mamá!”. El hermano, que tenía unos 10-12 años, angustiado al ver a su hermano así se puso a llorar también. Le tuvimos que traer delante de la valla, darles agua y mojarles la frente con toallitas para que se calmaran. Fue angustioso, estaban aterrorizados de que les separáramos de sus padres pero no podían estar con ellos porque se aplastaban contra la valla.

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  • En otro de esos momentos angustiosos de mucha gente haciendo cola, un padre nos dejó a su hija de unos 6-8 años mientras se iba a buscar a su mujer con la policía porque no la encontraba. Fue angustioso, la niña inconsolable, asustadísima.
  • Algunos nos decían que se habían quedado sin dinero y no cumplían los requisitos para el “cash support” que se ofrecía a los que tenían hijos menores de tres años y/o persona discapacitada y/o persona de más de 59 años. A estas personas las remitíamos a ACNUR, no sabemos qué pasaba luego. Pero no todos los refugiados eran gente humilde. Nos llamó la atención el caso de un joven abogado sirio que iba muy bien vestido y llevaba en su muñeca un reloj Bulgari. Nos contó que había terminado la carrera de Derecho hacía poco tiempo y nos pedía que le aconsejáramos acerca del país en el que debía instalarse. El problema es que al ser abogado sirio sólo podría ejercer como tal en Siria, país del que huía por culpa de la guerra. Hacerlo en Alemania supondría que tendría que aprender primero el idioma antes de convalidar su carrera. Y el mismo problema lo tendría en cualquier otro país de habla no inglesa, ya que sólo hablaba inglés. Y el Reino Unido no ha abierto sus fronteras a los refugiados. Así que, no nos parecía que tuviera muchas opciones.
  • Una mujer estaba en la carpa de Remar en la cola esperando para pasar a hacer la documentación cuando nos pidió un pañal para su bebé. Como lo llevaba envuelto parecía que era un bebé grande pero al darle el pañal nos dijo que necesitaba uno más pequeño. Cogimos al bebé para ayudarle a cambiarle y nos dimos cuenta que era un recién nacido de 1 mes y que la ropa estaba empapada. Le cambiamos el pañal y le abrigamos con ropa seca pero veíamos que lloraba porque tenía mucha hambre. Su madre nos dijo que no tenía leche para amamantarle pero nos dimos cuenta que tenía el pecho muy hinchado y como una piedra lo que significaba que sí tenía leche pero necesitaba calor y masajearlo para que saliera la leche. Le llevamos a la carpa de Unicef donde le enseñaron y al rato ya salía leche y el bebé estaba feliz comiendo. Mientras tanto cambiamos de ropa a su otro hijo que también estaba empapado y acompañamos al padre a Cruz Roja a por unos zapatos y de ahí al médico porque nos dimos cuenta que tenía una uña del pie infectada pegada con sangre al calcetín. No tenían dinero para el autobús a Croacia pero unos amigos les iban a pagar el billete para ir todos juntos.

  • Un niño se nos acercó a la zona del ropero pidiendo un pantalón. Nos dimos cuenta que llevaba un pantalón que le estaba enorme. No teníamos un pantalón de su talla pero conseguimos encontrar uno que le quedaba menos grande y como tampoco teníamos cinturones, se lo apretamos con la cinta de una mochila y con eso el niño se fue tan contento.

 

  • Había una señora siria que viajaba con sus dos hijas y rompió a llorar. Decía que “Aleppo finish”, ya no queda nada. Echaba de menos su país y ansiaba llegar a Alemania donde les esperaba su marido y donde esperaba encontrar una vida mejor. Nos daba las gracias sin parar y decía que al llegar a la carpa de Remar se olvidaba del sufrimiento de Siria. Lloraba, reía, le abrazábamos… Sus hijas eran una monada y nos ayudaban a sacudir y doblar mantas y a barrer y recoger basura, como gesto de agradecimiento por nuestra ayuda.
  • También tropezamos con unos chicos afganos que habían estado andando durante más de 200kms cruzando la frontera con Irán de noche, por las montañas. No tenían dinero para continuar su viaje y no cumplían los requisitos para recibir ayudas. Así que les mandamos a una ONG llamada Free Borders y les dijeron que les ayudarían. Ya no supimos más de ellos.
  • Un señor sirio bastante mayor no paraba de toser y cojeaba así es que le llevamos al médico. Su hijo vino a darnos las gracias y nos explicó que su padre había sufrido durante 6 meses en una ciudad sitiada por el régimen de Assad (no sabemos si se refería al sitio de Homs o de Madaya, cerca de Damasco) y que desde entonces estaba así de salud.
  • Además de muchos bebés, vimos mucha gente mayor, varios en silla de ruedas, y niños con síndrome down.
  • Cada vez que llegaba un tren a la frontera con Serbia, luego llegaba una avalancha de gente a la carpa, para posteriormente hacer el registro en la carpa de ACNUR (documentos). Llegaban hambrientos y exhaustos, después de la caminata que habían tenido que hacer hasta llegar al bus que les traía al campamento militar de Presevo. Hubo un día que teníamos unas cajas de plátanos. Como en todo, no había suficiente para toda la gente que pasaba por la carpa, por lo que nos dijeron que sólo podíamos dar medio plátano a cada uno. La cara de la gente, sobre todo los adultos, cuando veían que sólo podíamos darles medo plátano, era un poema…. después de la paliza que se habían pegado. Cogían lo que podían de las cosas que podíamos ofrecer para llenar su estómago: pan, latas de sardinas, galletas, té o sopa.
  • Después de la caminata desde la frontera entre Macedonia y Serbia, a los refugiados les esperaba una cola de a veces hasta cinco horas para entrar en el campamento, luego otra cola en el interior de la carpa de Remar y Mensajeros de la Paz para un primer registro, seguida de otra cola para hacer la documentación. Todo esto lo hacían tanto de día como de noche, cargando con niños en brazos, mochilas, etc. y lo más abrigados que podían, ya que gran parte del tiempo lo pasaban al aire libre a bajas temperaturas. Por lo tanto cuando estaban en el interior de la carpa estaban demasiado abrigados, pero no tenían manos ni espacio para desabrigar a los bebés ni a ellos mismos, con lo cual algunos se morían del calor (sobre todo los que llevaban a niños en brazos) y muchos lloraban o de desplomaban. Entre esta gente también había varias mujeres embarazadas, y en las colas no había privilegios.
  • En muchas ocasiones los refugiados nos preguntaban dónde estaban, no estaban seguros de si ya estaban en Serbia ni de si eso era Presevo. Había mucha desinformación, se les veía muy perdidos. Nos pareció que a pesar de haber mucha burocracia, había muy poca información para los refugiados. Los voluntarios de Remar van preguntando si ya han hecho el trámite de la documentación serbia pero hay tanta gente que es imposible informarles a todos.
  • En muchos casos no es fácil comunicarse con los refugiados porque muchos no hablan inglés. Esperábamos encontrarnos más traductores de árabe y farsi y hemos echado en falta la figura del mediador cultural, sobretodo para las mujeres embarazadas o recién dadas a luz.
  • Nos sorprendió mucho ver lo bien que se portaban los niños, a pesar del cansancio acumulado, de las tensiones y de las circunstancias en las que estaban. Pensábamos en si nuestros hijos se comportarían igual de bien en estas condiciones tan extremas. Esperamos que la mayoría de los niños no guarden mucho en su memoria esta etapa de sus vidas, al menos que no recuerden los momentos malos.
  • Al dar la sopa o el té, había algunos que decían ‘por favor’ y ‘gracias’ y sonreían un poco, pero veías que otros estaban muy serios, tenían miradas tristes y se les veía abatidos. A saber por lo que han tenido que pasar en Siria, Irak o Afganistán o si han perdido a un ser querido por el camino… También había señoras que de repente se ponían a llorar… Cada uno tenía unas historias para no dormir.
  • Recientemente han construido unos anexos con duchas y aseos. Los que llevaban estaban contentos de poder asearse, hubo uno que me dijo que no había podido ducharse desde hacía seis días. Tiene que ser muy duro viajar sin poder asearte ni cambiarte de ropa. Muchos nos pedían ropa interior, calcetines, etc. pero no había de su talla o ya se habían agotado. Igual que los zapatos: algunos los tenían tan mal que cogían los que habían dejado refugiados que ya habían pasado por ahí, aunque fueran de una talla inferior o superior a la suya y estuvieran llenos de barro.

 

  1. Cómo ayudar

Ante la pregunta de cómo podemos ayudar desde aquí (Madrid y Londres), nos dijeron que sería estupendo que vayan más voluntarios y que, quien no pueda o prefiera hacer un donativo, por muy pequeño que sea, siempre tienen necesidad, ya que tienen muy poco presupuesto para todo lo que están abarcando ante esta emergencia de crisis humanitaria y van tirando de lo que van consiguiendo en cada momento.

Voluntarios

Para poder organizar unos horarios razonables y tener suficiente cobertura en las carpas de Remar en Presevo y Miratovac, procuran que haya aproximadamente 20-22 voluntarios. Cuando fuimos nosotras, estaban varias personas de Remar Rumanía, y coincidimos con voluntarios alemanes, ingleses y suizos e incluso un grupo de bomberos de Madrid que volvía cuando nosotras llegamos.

Quien quiera ir unos días a ayudar como voluntario de Remar, puede ponerse en contacto con Juan Carlos para cuadrar unas fechas que sean convenientes, para evitar que haya semanas donde casi no tengan personal y otras donde haya un gran número de voluntarios. Los voluntarios que por motivos profesionales o personales sólo pueden ir en determinadas fechas, pueden ir esos días, pero cuando hay voluntarios que tienen flexibilidad, los de Remar prefieren que coordinen previamente las fechas para organizar los calendarios y los turnos de voluntarios.

http://remar.org/noticias-4/1227-necesitamos-voluntarios.html

Estos son los datos de contacto de Juan Carlos Gálvez:

Nosotras volamos a Skopje, capital de Macedonia, porque está a unos 30 minutos en coche de Presevo y nos podían ir a recoger. Si alguien vuela a Belgrado, está a unos 380km (4-5 horas en coche ó 6-7 horas en tren) y habría que coordinar el transporte de Belgrado a Presevo.

En cuanto al alojamiento y la comida de los voluntarios, lo coordina todo Remar y pueden dar más detalles a quien esté interesado en ir a ayudarles a Presevo.

Según cómo evolucione el movimiento de los refugiados afectado por decisiones políticas, es posible que Remar necesite ayuda de voluntarios en otros puntos. Mientras escribimos estas líneas (5 de febrero) se está complicando la situación en la frontera de Grecia con Macedonia y posiblemente necesiten en ese punto la ayuda de voluntarios.

 

Ayuda económica

Si queréis ayudar a Remar a seguir con su labor maravillosa ayudando a personas que lo necesitan podéis hacerlo de dos maneras:

OPCIÓN 1

Hacer una transferencia directamente a Juan Carlos (al ser ONG no deberían de cobrar comisión bancaria). La cuenta de Remar es:

ASOCIATIA CENTRUL REMAR

IBAN: RO33 BTRLEURCRT 0303380601

SWIFT CODE: BTRLRO22

CIF: 34766879

OPCIÓN 2

Si preferís hacerlo con tarjeta de débito o crédito, podéis hacerlo a través de paypal www.paypal.me/CSainz para donaciones en euros eligiendo la opción de que la comisión la pague el receptor (si ya tenéis cuenta de paypal con saldo no cobran comisión) y www.paypal.me/CristinaSainz para donaciones en libras (en este caso no hay comisión). En cuanto recibamos el donativo se lo transferiremos a Juan Carlos enviándoos por email copia de la transferencia.

En ambos casos Remar puede enviaros copias de las facturas. Por supuesto también os puede enviar Remar un justificante de vuestro donativo para efectos fiscales pero en ese caso tendrías que hacer el donativo a través de Remar España (http://www.remar.org/sos-siria.html) para que os hagan el certificado de desgravación.

En Remar están encantados de recibir ayuda económica porque sin ella no pueden ayudar, y si es dinero que se les pide que se destine en algo en concreto, lo destinarán como se les pida y mandarán las facturas. Pero sí nos gustaría añadir que lo mejor para ellos es donarles pidiendo que vaya destinado a los refugiados pero sin especificar que vaya a comida o a algo en concreto porque así ellos pueden decidir en el momento qué es lo que más urge. A veces la prioridad es comida pero otras la prioridad es montar una carpa con calefacción o comprar miles de calcetines.

Hemos podido comprobar tanto en Belgrado como en Presevo, que Remar vive de manera muy austera y que gestionan el dinero recibido de manera muy eficientedestinando el 100% del dinero recibido en las necesidades más básicas del momento. Si queréis ayudar, a través de Remar es la manera más directa de que vuestro dinero llegue a quien lo necesita. Los voluntarios no cobran un euro por estar ahí por lo que no existen gastos de administración ni de gestión. Lo hemos podido comprobar y si os animáis podéis ir vosotros mismos a comprobarlo!

Para nosotras ha sido un orgullo y privilegio haber podido pasar unos días como voluntarias de Remar. Son gente realmente maravillosa, ejemplares, una inspiración para nosotras y de quienes hemos aprendido mucho. ¡Ojalá hubiera más personas como ellos! El mundo sería muy distinto. Nos fuimos con mucha pena, deseando volver. Es una experiencia que os recomendamos de todo corazón.

  1. Acerca de Remar

Para aquéllos que nunca han oído hablar de Remar, resumimos brevemente quiénes son:

La ONG REMAR (cuyas siglas significan “Rehabilitación de Marginados”) es una O.N.G.D. nacida en 1982 en Vitoria (Álava) como fruto del deseo de ayudar a todo tipo de marginados. Es una O.N.G. de desarrollo benéfica para la ayuda, promoción y desarrollo de personas marginadas dedicada desde hace 33 años a la lucha contra la injusticia, la adicción a las drogas, el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo, el analfabetismo, el maltrato infantil, la falta de instrucción y las causas que lo provocan, el abandono, la violencia y la delincuencia. Remar está presente en la mayoría de las ciudades españolas y en más de 70 países gracias a la ayuda de Dios y al apoyo de miles de colaboradores voluntarios que dedican sus vidas al servicio de otros.

Remar es una ONG sin ánimo de lucro, que cuenta con un número de personas dedicadas íntegramente a la ayuda humanitaria. Son voluntarios que, en su mayoría, han sido primeramente ayudados a salir de situaciones precarias y que deciden amparar a otros que se encuentran en situación de emergencia. Los voluntarios no reciben remuneración económica alguna. Todo lo recaudado en España, una vez cubiertos gastos, se envía, bien a través de contenedores de ayuda humanitaria, o bien a través de transferencias bancarias, a los países donde en la actualidad Remar tiene obra social.

Remar está sometida a una auditoría anual en la cual quedan reflejados los gastos y los ingresos que la misma ha producido, así como todo el dinero que se envía al extranjero.

Remar acude a todas las situaciones de catástrofe para ayudar a través del trabajo misionero. La misión de Remar es ayudar con amor, teniendo siempre como eje principal la dignidad de la persona.

Más información: http://www.remar.org/

OPERACIÓN S.O.S. REFUGIADOS DE REMAR – Millones de personas en busca de refugio

El conflicto en Siria comenzó en la primavera del 2011 y desde entonces se ha convertido en la mayor emergencia humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. Antes de la guerra Siria tenía una población de unos 22 millones de personas. Hoy más del 50% de su población está en situación de desplazamiento. Millones de personas han tenido que huir abandonando todo lo que tenían para intentar buscar seguridad en otros países.

Los países limítrofes con Siria, como Turquía, Líbano y Jordania, están al límite de su capacidad. Miles de familias están intentando sobrevivir como pueden en condiciones muy difíciles y muchos refugiados están poniendo en peligro su vida tratando de llegar a Europa.

Familias completas llegan cada día a Europa buscando un lugar donde sobrevivir, amontonándose en los campos de refugiados de las fronteras sin más ayuda que la solidaridad de la sociedad que les llega a través de las ONGs que actúan sobre el terreno. Estas ONGs están sobrepasadas por la situación que cada día se complica más con la llegada de las bajas temperaturas, sin que se haya visto reducido el número de personas que llegan necesitando atención.

Ayuda humanitaria de Remar en el terreno – Hungría, Serbia, Croacia y Grecia

Debido a las noticias impactantes en los medios de comunicación acerca de la situación de emergencia en la estación de tren en Budapest, donde se decía que había numerosas familias atascadas, el pasado mes de septiembre la ONGD Remar Internacional decidió enviar un grupo de voluntarios de su sede en Rumanía para ver in situ cuál era la realidad y magnitud del problema.

El asombro para este grupo de voluntarios fue encontrarse en la estación de tren de Kelety (Budapest) a miles de personas retenidas intentando continuar su viaje. Estas personas no viajaban a Europa con intención de prosperar en su vida sino obligados a huir de su país para evitar una muerte segura por la guerra, arriesgando su vida en un viaje incierto y llevando consigo únicamente lo que una persona es capaz de llevar encima. Familias enteras, cientos de niños, estudiantes, personas con carreras, oficios y estudios en muchos casos, que contaban y aun hoy cuentan a los voluntarios de Remar, la imposibilidad de seguir viviendo en su país.

A raíz de esta situación Remar no fue capaz de mirar hacia otro lado y rápidamente se montó un comedor con capacidad para cien personas dentro de dicha estación, siendo Remar la única ONG a la que se le concedieron permisos para poder repartir comida caliente preparándola in situ. Se repartieron por encima de 1.000 porciones diarias de comida durante el tiempo que siguió la situación de emergencia en la estación.

Al tomar la decisión el gobierno Húngaro de cerrar sus fronteras, el grupo de voluntarios anteriormente citado se trasladó a la frontera de Serbia con Hungría, a una ciudad llamada Horgos, donde se siguió haciendo la misma labor.

Ahí los voluntarios se encontraron con una situación de desastre humanitario en la que miles de personas llaman a sus puertas pidiendo socorro. Poniéndose en su lugar, pensando que podría pasarnos a cualquiera de nosotros, Remar tomó la decisión, casi a la fuerza, de hacer un esfuerzo más allá de sus posibilidades y abrir comedores en todos los puntos fronterizos posibles de la ruta que siguen la mayor parte de los refugiados.

A fecha de hoy, más de 40 voluntarios trabajan para Remar en tres países donde el problema con los refugiados de Siria está afectando más gravemente: Grecia, Serbia y Croacia, dando respuesta inmediata a las necesidades de los refugiados que cada día claman por una ayuda que en ocasiones es escasa y, en otras, no llega.

Remar ha montado carpas donde pueden repartir comida caliente y ropa de abrigo así como ofrecer un lugar de descanso para los refugiados en tránsito. La caída de las temperaturas se va agudizando y las enfermedades propias del invierno empiezan a hacer mella en la delicada salud de estas familias que se han ido debilitando tras kilómetros de éxodo.

El acondicionamiento de estas carpas con sistemas de calefacción móviles es de vital importancia para poder superar el duro invierno mientras se solucionan los problemas de acogida que los distintos gobiernos europeos encuentran por falta de infraestructuras y/o presupuestos.

La movilización y concienciación de la sociedad ante esta emergencia internacional se hace cada minuto más necesaria. El frío, el hambre y las necesidades de estas personas que buscan sobrevivir en paz y libertad no puede pasar desapercibida. Decenas de miles de niños se han visto envueltos en una situación terrible en la que sus padres han tenido que abandonar sus vidas para poder dar un futuro a sus familias, y muchos niños y ancianos están sufriendo hipotermia.

La acción directa de Remar en el terreno sólo es posible con el compromiso y el apoyo de las empresas y particulares que desean ser parte activa de la solución de este terrible drama humano que toca directamente nuestros corazones y nuestros valores como seres humanos solidarios y comprometidos.

 

8. Links de interés

  • Página web de Acnur con datos actualizados
  • Facebook:  Páginas de Remar Rumanía, Remar Croatia, Bienvenidos Refugiados España, Refugee Aid Serbia (Belgrado), Luke Judge (voluntario que conocimos en Belgrado), RefuComm

 

  1. Reflexión final

 Hemos vuelto muy impactadas y afectadas de nuestro viaje a Presevo. No esperábamos encontrarnos con tantas familias con niños y hemos notado la falta de voluntad política para hacer frente a la  mayor crisis humanitaria en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Nosotras no entramos en el debate de si deberíamos abrir las fronteras a los refugiados que están llegando, o si deberíamos intentar ayudarles en sus países de origen, o si deberíamos de enviar dinero a Turquía y Grecia para que los acojan y controlen el movimiento hacia el resto de Europa.

Lo que sí sabemos es que estas familias con niños están llegando a Europa, ya están aquí, y nos ha decepcionado mucho comprobar que somos incapaces de gestionar lo que está ocurriendo, somos incapaces de garantizarles las necesidades más básicas como comida caliente y cobijo. Por eso Dios ha enviado a Remar y sus voluntarios a repartir no sólo sopa caliente y té y a darles cobijo en su carpa, sino para repartir amor. En la carpa de Remar hemos sentido la mano de Dios ayudando al prójimo de manera desinteresada, con cariño y dignidad.

Hemos vuelto afectadas por lo que hemos visto pero muy contentas de haber podido formar parte del equipo REMAR!

 

 

 

 

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